Buenas chic@s! La historia se acaba... penultimo capitulo:
Querido diario:
Llevo días sin pegar ojo. Al día siguiente del baile, hice las maletas sin ningunas ganas, no porque no quisiese irme de allí, tenía unas ganas horribles de marcharme. Por lo visto la noche había sido perfecta para todos menos para mí.
Les conté todo lo que me pasó a Ella y Jackie al día siguiente, omitiendo la parte de que Erich y Derek eran hermanastros, aunque no sé por qué lo hice, no les debía nada, a ninguno de los dos.
No salí demasiado de la habitación, pero en lo poco que lo hice me tenían acosada.
Derek y Erich me perseguían y Ella y Sheryl intentaban convencerme para que hablara con sus respectivos, pero yo no estaba de humor.
Jackie me decía que tuviese en cuanta que venía el verano y que sería mala idea dejar las cosas así.
Luego vino Parker a decirme que Derek estaba destrozado… y más tarde me abordó Jackson para que subiese a hablar con Erich.
- ¿Cómo va ese ojo? – preguntó Derek desde la silla de su escritorio.
- No va mal, creo… - dijo Parker quitándose la bolsa con hielo que tenía en el ojo para mirarse en el espejo – No, no va mal, va peor.
- Quizás te consuele saber que él está peor que tú. Le has destrozado la nariz.
- ¿Le has visto?
- Solo un momento. Y tú tendrás que salir algún día.
- Con esta cara no.
- Mañana nos vamos.
- Por eso no saldré, ¿qué le digo a mi padre cuando me vea así?
- Que un puma te atacó.
- Te estoy hablando en serio.
- Pues… dile la verdad.
- ¿A mi padre?
- Eres muy complicado – dijo Derek.
- Me tendrá encerrado hasta que se me cure esto para no armar un escándalo. Dañaría su importante carrera política – dijo con sorna, tirando la bolsa de hielo al suelo.
En ese momento entró Jackie en la habitación.
- Hola chicos.
- Se llama antes de entrar – dijo Parker.
- Tú cállate, y tú – dijo dirigiéndose a Derek – Ella quiere verte, ahora.
- ¿También tú estás enfadada conmigo? – dijo Derek.
- Si yo te parezco enfadada no quieras saber como está Ella.
- Por enésima vez, lo siento – dijo Derek.
- No es cuestión de sentirlo, Derek – dijo Jackie – No entiendo por qué no lo contaste.
- Ajá, así que según tu debería ir proclamando orgulloso que soy hermanastro de ese mal nacido llamado Erich Moore.
- Dicho así… ¡no me líes! Bueno, ¿me puedes dejar a solas con mi hermano por favor?
- Claro – dijo Derek saliendo de la habitación.
- ¿Qué quieres ahora? – dijo Parker con tono casino.
- ¿Cómo estás?
- Exactamente igual que hace veinte minutos, Jackie.
- Sabes que no me refiero a eso.
- Estoy bien –dijo mirando a su hermana a los ojos.
- Cuéntamelo – exigió Jackie – Igual puedo ayudarte.
- No veo como vas a poder ayudarme en algo así.
- Aún la quieres, ¿verdad?
- Claro que la quiero, ¿cómo no voy a quererla? Yo… es solo que…
- Tranquilo – dijo Jackie abrazando a su hermano – Es una idiota.
- Eso no lo hace más llevadero.
- Ella no le quiere, y tú lo sabes. Te quiere a ti.
- ¿Y cómo te explicas que esté entonces aquí, sin esa novia que tanto me quiere y con un ojo morado?
- Porque no supo elegir.
- Está bien, dejémoslo. Ya viene el verano y no quiero saber nada de todo esto.
- Lo mismo le dije a Jenn.
- Ella lo tiene peor que yo así que no me puedo quejar.
- Verdad. Cambiando de tema, ¿por qué no has bajado a comer?
- ¿Ha visto mi cara?
- Claro… Te puedo maquillar un poco mañana ese ojo – dijo Jackie examinando la cara de Parker – Así papá no te pondrá un saco en la cabeza para que no te vean los vecinos.
- Me espera una buena…
- No pienses en eso. Venga, te ayudo a hacer la maleta.
- ¿Me has hecho bajar para no decirme nada? – preguntó Derek.
- Estoy intentando canalizar mi ira – dijo Ella sentada, con las piernas cruzadas, desde su cama.
- Mientras la canalizas… - dijo poniéndose en pie.
- Siéntate – dijo Ella con tono autoritario.
- De acuerdo, de acuerdo…
- No lo entiendo. Soy tu mejor amiga, ¿por qué no me lo contaste?
- Ella, yo… no quería que nadie lo supiese.
- Pero Parker lo sabía, ¿por qué yo no?
- No lo sé ¿vale?, no lo sé… – dijo enterrando la cara entre sus manos.
- Tu madre entonces…
- Se casó con el padre de Erich.
- Entonces tu tía…
- Se quedó conmigo nada más nacer.
- Y tu madre…
- Tuvo a Erich el año después.
- Vaya… tiene que ser… horrible.
- Lo es.
- Lo siento.
- No – dijo Derek – Yo soy el que lo siente, no hago más que cagarla.
- No es verdad.
- Si lo es.
- Deberías hablar con Jennifer – dijo Ella.
- No veo como.
- Tal vez primero debas hablar con Erich, sois los dos un par de imbéciles.
- No te lo discuto.
- Jackie, ¿puedes dejar eso un momento? – dijo Derek quitándole una sudadera de Parker – Ya le ayudo yo con la maleta. Necesito un favor.
- ¿Has hablado ya con Ella? – preguntó Jackie.
- Si.
- De acuerdo, ¿qué es lo que quieres?
- Vaya, me esperaba que fueras otra persona – dijo Jackson al abrir la puerta y encontrarse con Jackie.
- ¿Quién? ¿Esa novia que no te quiere por ejemplo?
- ¿Has venido a defender a tu hermanito?
- No, creo que se las apaña muy bien solo, no hay más que ver tu cara, está más horrible de lo habitual en ti – dijo dándole un ligero golpe en la nariz.
- ¿Qué quieres entonces?
- Hablar con Erich.
- No está.
- Pues dile que Derek quiere verle.
- Ha venido la pequeña Prescott mientras no estabas – dijo Jackson.
- ¿A rematarte? – dijo Erich sonriendo.
- No, algo peor, creo. Dice que Derek quiere verte.
- Me han dicho que querías verme – dijo Erich, recostándose contra el poyete de azotea.
- Si. Hablemos antes de que me arrepienta de esto.
- Lo mismo digo.
- Bien, ¿qué hacemos? – dijo Derek, dándole una última calada a su cigarrillo y tirándolo al suelo.
- Y luego soy yo el que fuma… - dijo Erich poniendo los ojos en blanco.
- Olvida eso. Tampoco tuvo demasiada importancia.
- ¿El qué no tuvo importancia? ¿Qué le dijeses a mi madre que fumaba porros? Que a ti te de igual ella no quiere decir que a mi no me importe.
- Pues toda para ti. Te aseguro que no me veras en Navidad sentado como uno más en la mesa.
- Veremos…
- Será insistente – dijo Derek – Pero no me va a convencer.
- Eso la he dicho yo un millón de veces, que no mereces la pena como para gastar sus energías en ti. Pero parece que quiere más a su primogénito.
- Mejor que guarde su amor para ti y tu hermanita.
- No tienes ni idea. De nada – dijo Erich, afligido.
- ¿Qué quieres decir?
- Creo que está bastante claro.
- ¿Celoso? ¿Es eso? – dijo Derek riendo - ¿Estas celoso de que mami me haga más caso a mi que a ti? La historia se repite…
- Celos… - dijo Erich, pensativo – Llámalo así si quieres, a que tu madre no te haya echo nunca el más mínimo caso porque estaba demasiado ocupada tratando de encontrar a su otro hijo.
- Espera, ¿qué? – preguntó Derek, confuso.
- Tu creciste sin madre – dijo Erich – Digamos que yo también.
- Yo…
- No lo sientas – dijo Erich cortante, adelantándose a las palabras de Derek – Tú tienes a una madre detrás de ti, dispuesta a darlo todo por ti, y no la quieres. Yo quiero a una madre, que nunca me ha querido porque estaba demasiado arrepentida por haber abandonado a su otro hijo.
- ¿Por qué tratas de hacerme sentir culpable?
- No trato de hacerte sentir nada – dijo Erich – Pero no saques un tema del que no tienes ni idea, y trates de disculparte luego una vez la hayas cagado.
- Ahora resulta que tenemos aún más cosas en común de las que yo creía. ¿Por eso me odias?
- En parte.
- No es mi culpa.
- Ya lo sé.
- Pero necesitas culpar a alguien, y te es más fácil hacerlo conmigo que con ella.
Erich bajó la vista y no contestó.
- ¿No habíamos venido a hablar de Jennifer? – preguntó Erich al fin.
- Claro.
Me alegré cuando llegó el viernes, aunque no sé si fue alegría precisamente lo que sentí.
Eché un último vistazo a la habitación con Ella antes de salir y cerrar bien la puerta, no nos olvidábamos de nada.
Bajamos las dos juntas con nuestras maletas y bolsas hasta la recepción y le dimos la llave de la
El parking estaba abarrotado de coches y de gente. Todos nos íbamos ese día.
Me despedí de las chicas y prometimos mandarnos correos y mensajes y llamarnos durante el verano. También me despedí de Gina, Parker y Sheryl. No era muy difícil encontrarnos a pesar de haber tanta gente, pero no sucedía lo mismo con los coches.
Jennifer, 21 de Junio de 2008.




