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domingo 15 de noviembre de 2009

Diario de Jennifer - Cap 37

Buenas!! Se que ha pasado una eternidad desde la ultima vez que publique, pero ya os dejo el último capitulo de esta priemra parte de Diario de Jennifer, habrá una segunda, paciencia, antes estoy a ver que tal me sale una nueva historia que tengo en mente y que ya he emepzado a escribir, si Lena me sa su aprobación la subiré xD, y ya me callo y os dejo el final de DDJ:

Querido diario:

Cuando por fin encontré el mío, pues lo típico, saludé a mis padres y a Mary, que esta vez si que venía para hacer del viaje una pesadilla peor que la anterior.

Mientras mi padre estaba metiendo todo mi equipaje en el maletero, yo no hacía más que andar de un lado a otro cerca del coche. No me decidía a subir en el todavía, pero tampoco a ir a dar una última vuelta.

Estaba echando una última mirada al internado cuando vi aparecer a Derek y a Erich, los dos juntos. Se plantaron delante de mí.

¿Qué se suponía que tenía que hacer yo entonces?

Entonces ambos se acercaron y me dieron un abrazo. Yo me eché a llorar, aunque no quería que me viera nadie, y mucho menos ellos dos, pero no pude evitarlo.

Erich me besó y después Derek hizo lo mismo.

Me sequé las lágrimas y entré en el coche sin más.

La última imagen que tuve de ese curso, de ese año en el internado Norwood, fue la de Erich y Derek, volviéndose cada vez más pequeños mientras yo me alejaba en coche.

Mi padre me preguntaba qué me pasaba una y otra vez, en parte porque había visto la escena, y en parte porque yo no paraba de llorar y llorar. No sé que me pasó, pero es que no podía parar.

Mary se creía que me estaba muriendo o algo así, porque me abrazó.

Entonces mi madre le dijo a mi padre que parara el coche, y él lo hizo en cuanto pudo. Mi madre se bajó para venirse a la parte trasera, sentándose entre Mary y yo.

Me pasó el brazo por los hombros y me abrazó fuertemente porque parecía ser la única que entendía lo que me pasaba, y se lo agradecí.

Ahora estoy en Grecia, a cuenta de mis padres, por supuesto. Planearon las vacaciones en secreto para darme una sorpresa. Grecia es uno de los lugares a los que siempre había querido ir, pero me hubiese dado igual a donde me llevasen con tal de salir de Charleston. Fueron unas cuantas horas de avión, que se agravaron más porque seguía sin poder dormir.

Al desembarcar nos fuimos derechos al hotel y allí fue donde me dieron mi regalo, una guitarra eléctrica, todo lo bueno, como el viaje o la guitarra, me ha pasado en los malos momentos cuando no puedo disfrutar todo esto tanto como me gustaría.

También tuvimos una conversación madre-hija al poco de llegar. Le expliqué todo lo que me había pasado a mi madre, lo del tatuaje no, porque lo vio ella solita, no te creas que no me echó la bronca, pero no se pasó tanto debido a mi estado de ánimo; mi padre, como siempre, andaba en su mundo y no se había dado cuenta aún, yo esperaba que no lo hiciese porque entonces si que tendríamos problemas. Mi madre me aconsejó que no me preocupase y que dejase todos los problemas y las dudas aparcados para poder disfrutar de las vacaciones, creo que es lo que voy a hacer.

Estamos en las islas griegas, pasaremos un mes aquí, la mitad en Mykonos y la otra mitad en Santorini. Después volveremos a casa y pasaremos el resto del verano en Nueva York.

Estamos alojados en un hotel precioso al lado de la costa, tengo una habitación para mi sola y desde mi balcón se ve el mar, hasta puedo tocar el agua, aquí es desde donde estoy escribiendo ahora.

Este sitio transmite paz, a lo mejor por eso estoy tan calmada.

No se qué voy a hacer a partir de ahora ni que va a ser de mí el curso que viene en el internado.

Ésta es la última página del diario, me has durado casi un año entero, me alegro de haberte empezado. Te sientes mucho mejor cuando escribes lo que sientes y te desahogas.

Se me acaba el espacio… He decidido que empezaré un nuevo diario el curso que viene, aún tengo mucho que contar.

Jennifer, 21 de Junio de 2008.


domingo 1 de noviembre de 2009

Diario de Jennifer - Cap 36

Buenas chic@s! La historia se acaba... penultimo capitulo:

Querido diario:

Llevo días sin pegar ojo. Al día siguiente del baile, hice las maletas sin ningunas ganas, no porque no quisiese irme de allí, tenía unas ganas horribles de marcharme. Por lo visto la noche había sido perfecta para todos menos para mí.

Les conté todo lo que me pasó a Ella y Jackie al día siguiente, omitiendo la parte de que Erich y Derek eran hermanastros, aunque no sé por qué lo hice, no les debía nada, a ninguno de los dos.

No salí demasiado de la habitación, pero en lo poco que lo hice me tenían acosada.

Derek y Erich me perseguían y Ella y Sheryl intentaban convencerme para que hablara con sus respectivos, pero yo no estaba de humor.

Jackie me decía que tuviese en cuanta que venía el verano y que sería mala idea dejar las cosas así.

Luego vino Parker a decirme que Derek estaba destrozado… y más tarde me abordó Jackson para que subiese a hablar con Erich.

- ¿Cómo va ese ojo? – preguntó Derek desde la silla de su escritorio.

- No va mal, creo… - dijo Parker quitándose la bolsa con hielo que tenía en el ojo para mirarse en el espejo – No, no va mal, va peor.

- Quizás te consuele saber que él está peor que tú. Le has destrozado la nariz.

- ¿Le has visto?

- Solo un momento. Y tú tendrás que salir algún día.

- Con esta cara no.

- Mañana nos vamos.

- Por eso no saldré, ¿qué le digo a mi padre cuando me vea así?

- Que un puma te atacó.

- Te estoy hablando en serio.

- Pues… dile la verdad.

- ¿A mi padre?

- Eres muy complicado – dijo Derek.

- Me tendrá encerrado hasta que se me cure esto para no armar un escándalo. Dañaría su importante carrera política – dijo con sorna, tirando la bolsa de hielo al suelo.

En ese momento entró Jackie en la habitación.

- Hola chicos.

- Se llama antes de entrar – dijo Parker.

- Tú cállate, y tú – dijo dirigiéndose a Derek – Ella quiere verte, ahora.

- ¿También tú estás enfadada conmigo? – dijo Derek.

- Si yo te parezco enfadada no quieras saber como está Ella.

- Por enésima vez, lo siento – dijo Derek.

- No es cuestión de sentirlo, Derek – dijo Jackie – No entiendo por qué no lo contaste.

- Ajá, así que según tu debería ir proclamando orgulloso que soy hermanastro de ese mal nacido llamado Erich Moore.

- Dicho así… ¡no me líes! Bueno, ¿me puedes dejar a solas con mi hermano por favor?

- Claro – dijo Derek saliendo de la habitación.

- ¿Qué quieres ahora? – dijo Parker con tono casino.

- ¿Cómo estás?

- Exactamente igual que hace veinte minutos, Jackie.

- Sabes que no me refiero a eso.

- Estoy bien –dijo mirando a su hermana a los ojos.

- Cuéntamelo – exigió Jackie – Igual puedo ayudarte.

- No veo como vas a poder ayudarme en algo así.

- Aún la quieres, ¿verdad?

- Claro que la quiero, ¿cómo no voy a quererla? Yo… es solo que…

- Tranquilo – dijo Jackie abrazando a su hermano – Es una idiota.

- Eso no lo hace más llevadero.

- Ella no le quiere, y tú lo sabes. Te quiere a ti.

- ¿Y cómo te explicas que esté entonces aquí, sin esa novia que tanto me quiere y con un ojo morado?

- Porque no supo elegir.

- Está bien, dejémoslo. Ya viene el verano y no quiero saber nada de todo esto.

- Lo mismo le dije a Jenn.

- Ella lo tiene peor que yo así que no me puedo quejar.

- Verdad. Cambiando de tema, ¿por qué no has bajado a comer?

- ¿Ha visto mi cara?

- Claro… Te puedo maquillar un poco mañana ese ojo – dijo Jackie examinando la cara de Parker – Así papá no te pondrá un saco en la cabeza para que no te vean los vecinos.

- Me espera una buena…

- No pienses en eso. Venga, te ayudo a hacer la maleta.

- ¿Me has hecho bajar para no decirme nada? – preguntó Derek.

- Estoy intentando canalizar mi ira – dijo Ella sentada, con las piernas cruzadas, desde su cama.

- Mientras la canalizas… - dijo poniéndose en pie.

- Siéntate – dijo Ella con tono autoritario.

- De acuerdo, de acuerdo…

- No lo entiendo. Soy tu mejor amiga, ¿por qué no me lo contaste?

- Ella, yo… no quería que nadie lo supiese.

- Pero Parker lo sabía, ¿por qué yo no?

- No lo sé ¿vale?, no lo sé… – dijo enterrando la cara entre sus manos.

- Tu madre entonces…

- Se casó con el padre de Erich.

- Entonces tu tía…

- Se quedó conmigo nada más nacer.

- Y tu madre…

- Tuvo a Erich el año después.

- Vaya… tiene que ser… horrible.

- Lo es.

- Lo siento.

- No – dijo Derek – Yo soy el que lo siente, no hago más que cagarla.

- No es verdad.

- Si lo es.

- Deberías hablar con Jennifer – dijo Ella.

- No veo como.

- Tal vez primero debas hablar con Erich, sois los dos un par de imbéciles.

- No te lo discuto.

- Jackie, ¿puedes dejar eso un momento? – dijo Derek quitándole una sudadera de Parker – Ya le ayudo yo con la maleta. Necesito un favor.

- ¿Has hablado ya con Ella? – preguntó Jackie.

- Si.

- De acuerdo, ¿qué es lo que quieres?

- Vaya, me esperaba que fueras otra persona – dijo Jackson al abrir la puerta y encontrarse con Jackie.

- ¿Quién? ¿Esa novia que no te quiere por ejemplo?

- ¿Has venido a defender a tu hermanito?

- No, creo que se las apaña muy bien solo, no hay más que ver tu cara, está más horrible de lo habitual en ti – dijo dándole un ligero golpe en la nariz.

- ¿Qué quieres entonces?

- Hablar con Erich.

- No está.

- Pues dile que Derek quiere verle.

- Ha venido la pequeña Prescott mientras no estabas – dijo Jackson.

- ¿A rematarte? – dijo Erich sonriendo.

- No, algo peor, creo. Dice que Derek quiere verte.

- Me han dicho que querías verme – dijo Erich, recostándose contra el poyete de azotea.

- Si. Hablemos antes de que me arrepienta de esto.

- Lo mismo digo.

- Bien, ¿qué hacemos? – dijo Derek, dándole una última calada a su cigarrillo y tirándolo al suelo.

- Y luego soy yo el que fuma… - dijo Erich poniendo los ojos en blanco.

- Olvida eso. Tampoco tuvo demasiada importancia.

- ¿El qué no tuvo importancia? ¿Qué le dijeses a mi madre que fumaba porros? Que a ti te de igual ella no quiere decir que a mi no me importe.

- Pues toda para ti. Te aseguro que no me veras en Navidad sentado como uno más en la mesa.

- Veremos…

- Será insistente – dijo Derek – Pero no me va a convencer.

- Eso la he dicho yo un millón de veces, que no mereces la pena como para gastar sus energías en ti. Pero parece que quiere más a su primogénito.

- Mejor que guarde su amor para ti y tu hermanita.

- No tienes ni idea. De nada – dijo Erich, afligido.

- ¿Qué quieres decir?

- Creo que está bastante claro.

- ¿Celoso? ¿Es eso? – dijo Derek riendo - ¿Estas celoso de que mami me haga más caso a mi que a ti? La historia se repite…

- Celos… - dijo Erich, pensativo – Llámalo así si quieres, a que tu madre no te haya echo nunca el más mínimo caso porque estaba demasiado ocupada tratando de encontrar a su otro hijo.

- Espera, ¿qué? – preguntó Derek, confuso.

- Tu creciste sin madre – dijo Erich – Digamos que yo también.

- Yo…

- No lo sientas – dijo Erich cortante, adelantándose a las palabras de Derek – Tú tienes a una madre detrás de ti, dispuesta a darlo todo por ti, y no la quieres. Yo quiero a una madre, que nunca me ha querido porque estaba demasiado arrepentida por haber abandonado a su otro hijo.

- ¿Por qué tratas de hacerme sentir culpable?

- No trato de hacerte sentir nada – dijo Erich – Pero no saques un tema del que no tienes ni idea, y trates de disculparte luego una vez la hayas cagado.

- Ahora resulta que tenemos aún más cosas en común de las que yo creía. ¿Por eso me odias?

- En parte.

- No es mi culpa.

- Ya lo sé.

- Pero necesitas culpar a alguien, y te es más fácil hacerlo conmigo que con ella.

Erich bajó la vista y no contestó.

- ¿No habíamos venido a hablar de Jennifer? – preguntó Erich al fin.

- Claro.

Me alegré cuando llegó el viernes, aunque no sé si fue alegría precisamente lo que sentí.

Eché un último vistazo a la habitación con Ella antes de salir y cerrar bien la puerta, no nos olvidábamos de nada.

Bajamos las dos juntas con nuestras maletas y bolsas hasta la recepción y le dimos la llave de la 104 a Muriel.

El parking estaba abarrotado de coches y de gente. Todos nos íbamos ese día.

Me despedí de las chicas y prometimos mandarnos correos y mensajes y llamarnos durante el verano. También me despedí de Gina, Parker y Sheryl. No era muy difícil encontrarnos a pesar de haber tanta gente, pero no sucedía lo mismo con los coches.

Jennifer, 21 de Junio de 2008.


sábado 24 de octubre de 2009

Diario de Jennifer - Cap 35

Y otro mas :)

Querido diario:

He tenido que cerrar la puerta de la habitación y encerrarme en el baño para poder estar tranquila.

Estoy en mi habitación por cierto, un buen lugar en el que estar el día del baile, ya es de madrugada… a ver si acaba ya esta pesadilla.

A lo que iba, que me escondí tras un arbusto y agucé el oído todo lo que pude.

- ¿Sabes qué? – dijo Erich – Olvídalo, estoy harto ya de esta mierda de apuesta.

- Vaya, vaya, Erich Moore rindiéndose.

- Eso ni lo sueñes. Solo que voy a jugar limpio. Le voy a contar a Jennifer la verdad.

- No puedes hacer eso – dijo Derek.

- Claro que puedo.

- He tenido que mentir a mucha gente que me importa para ocultarlo y no te voy a dejar echarlo todo a perder porque a ti te haya dado un ataque de honestidad.

- ¿Prefieres seguir mintiéndola?

- He mentido a todo el mundo.

- Eso no contesta a mi pregunta.

- Cállate – le espetó Derek.

- Te lo dije y te lo repito. Tú no me das órdenes.

Entonces empezaron con los empujones y antes de que llegaran a más, salí de mi escondite y les separé a los dos, poniéndome yo en medio, resultó fácil, ya que se habían sobresaltado al ver salir a una loca desde detrás de un arbusto.

Yo tenía un cabreo difícil de no ver, me quede donde estaba, entre Erich y Derek, con los brazos cruzados sobre el pecho.

- ¿Y bien? – preguntó Jennifer con irritación.

- ¿Cuánto has oído? – preguntó Derek.

- Lo suficiente – dijo Jennifer seriamente, mirándole a los ojos - ¿Qué es eso de una apuesta?

Los dos chicos se miraron un instante, pero no dijeron ni una palabra.

- Os he hecho una pregunta.

- Era por ti.

- ¡Erich! – dijo Derek.

- ¿Qué? Lo ha oído, Derek. No tiene sentido ocultárselo.

- Oh, claro. Y tu alma caritativa va a aprovechar la oportunidad de contarlo todo – dijo Derek.

- No voy a mentir por ti.

- No se por qué, pero esperaba que lo hicieras.

- No te debo nada.

- ¿Hola? Sigo aquí, sabéis – dijo Jennifer, notando como aumentaba su frustración - ¿Soy yo la apuesta?

- Si – dijo Derek al fin.

- Dios mío – dijo Jennifer sin poder dar crédito - ¿Y yo qué era? ¿El premio o algo así?

- Claro que no – dijo Erich- A los dos nos gustabas y… competimos por ti.

- Claro, como no podía ser de otra manera – dijo Jennifer alzando la voz – Competís por todo, como iba a ser esto distinto…

- Jennifer, las cosas no han sido así – dijo Erich.

- No me importa. No quiero oírlo.

- No queríamos hacerte daño – dijo Derek.

- ¡Pues ya es tarde! – dijo Jennifer, llorando de rabia y humillación - ¡Me habéis utilizado como si fuese un juguete! Lo vuestro llega demasiado lejos, no podéis jugar así con una persona.

- No ha sido un juego – intentó justificarse Derek.

- Además tienes que saber otra cosa – dijo Erich. Miró rápidamente a Derek, que claramente se oponía a que contase nada más – Somos hermanastros.

- Por supuesto – dijo Jennifer con una risa nerviosa, secándose las lágrimas que no paraban de brotar de sus ojos.

- Es cierto – dijo Derek – Y es una larga historia. Yo no me inventaría una cosa así, créeme.

- ¿Qué te crea? – dijo Jennifer, dolida.

- Siento mucho todo esto… ¡Jennifer! – dijo Derek.

Pero Jennifer ya se estaba alejando a paso decidido, Erich fue el primero en reaccionar y fue tras ella, la adelantó y se puso frente a ella para cortarle el paso y la agarró por los hombros.

- Jennifer, para. Me tienes que escuchar – dijo Erich.

Antes de que le dijese nada más, Jennifer le dio un sonoro bofetón y siguió con su camino hasta que la agarraron por el brazo, esta vez era Derek, se soltó de un tirón, mirándole desafiante, y continuó andando.

Me metí corriendo en el internado y me encerré en mi habitación, donde sigo. De eso hace ya tres horas, creo.

Estaba que me subía por las paredes, humillada, utilizada y muy, muy cabreada. Me quité el maldito vestido que me había regalado Derek y lo arrojé al otro lado de la habitación, también me quité mi prendido de un tirón y lo arrojé junto con los zapatos, que sufrieron un peor destino, los tiré con tanta fuerza que se le rompió el tacón a uno de ellos.

No se si estuve llorado cerca de una hora sobre la almohada, que ha quedado mojada y llena de maquillaje. Y desde entonces te he estado relatando mi patética vida.

No te puedes imaginar lo horrible que es que te utilicen de esa manera dos personas es las que confías… y a las que quieres.

Como ya he dicho antes, un baile memorable.

Jennifer, 16 de Junio de 2008.


Diario de Jennifer - Cap 34

Holaa!! Traigo capi ^^

Querido diario:

Si. Memorable es la palabra que describe perfectamente a este baile de mierda, antepenúltimo día en el internado Norwood, aunque a las horas que son ya… más vale decir penúltimo día.

No me gusta que me engañen ni que me mientan, creo que ya quedó bastante claro con el numerito que armé cuando me enteré de que venía a estudiar aquí. A veces incluso pienso que sería mejor no haber venido nunca, que todo hubiese seguido siendo como antes, sin complicaciones.

Supongo que es uno de los inconvenientes de hacerse mayor, a parte de poder hacerte tatuajes, tienes que lidiar con muchas otras cosas.

Hablemos del baile que ha tenido lugar hoy, ayer o esta noche.

Lo típico de los bailes es hacerlos en el gimnasio pero ya sabes, aquí nada es normal y están orgullosos de ello. Se hizo en el comedor, el único lugar lo suficientemente grande para que cupiésemos todos, más los profesores, más la comida, bebida, etc.

No se decoró con ningún motivo en especial, solo que todo era azul; la iluminación, los manteles de las mesas, los globos, las cintas que colgaban del techo… hasta los vasos y los cubiertos.

Al menos mi vestido y yo íbamos a juego, me podía camuflar con la pared…

Todo aquí era alegría y felicidad. Corríamos de un lado para otro las horas anteriores al baile, entrando y saliendo de nuestras habitaciones y de las de las amigas y vecinas para prestarnos cosas, que nos abrochasen los vestidos, que nos echasen un poco de laca en el pelo… preparándonos.

La fiesta empezaba a las nueve y nadie quería llegar tarde ni hacer esperar a sus parejas, algo poco probable, ya que todos vivimos bajo el mismo techo y ni siquiera teníamos que salir de aquí para ir al baile, pero no imposible.

Travis había podido escaquearse de su baile para venir al nuestro y estar con Ella y claro, estaba eufórica, más de lo normal en ella.

No la he vuelto a ver en toda la noche desde que salimos de la habitación.

Jackie se buscó como pareja a Fabio Grossi, si, en efecto, ese en el que estas pensando, el hermano de Gina. Y Parker fue en compañía de Brittany Hyde, una chica de clase.

Sabiendo lo que había pasado entre él y Valerie, no podías evitar fijarte en pequeños detalles que antes uno no veía.

En una de estas mientras estábamos bailando, me fijé en Valerie, que no le quitaba el ojo de encima a Parker, éste a veces le sostenía la mirada y ella acababa por apartarla.

El lío se armó cuando, mientras bailaban con sus respectivas parejas, ambos se estaban mirando y Jackson se dio cuenta. No dudó un segundo en ir a plantarle cara a Parker y ya sabes como acaban estas cosas, además Parker parecía tenerle ganas y le doy la razón.

Corrió la sangre en mitad de la pista de baile, fue como un déjà vu… Derek-Erich… Parker-Jackson… Deberían apuntarse al club de lucha.

No he sabido nada de ellos en toda la noche tampoco.

Te preguntarás donde he estado toda la maldita noche si no se nada de nadie.

En primer lugar decidí no ir ni con Erich ni con Derek. Sé lo pesada que resulto, pero si me gustan los dos, tal vez debamos ser solo amigos. Claro que eso era lo que pensaba antes, ahora todo es muy distinto.

Poco pintaba yo en un baile, sin pareja, con mis amigos desperdigados y sin saber bailar muy allá.

A media noche o así decidí marcharme y dejar atrás el ensordecedor ruido de la música para ir a dar un paseo por el jardín. Ojala no lo hubiese hecho, ¿o si? ¿Qué es mejor? ¿Vivir feliz con tu mentira o deprimirte al saber que has sido engañada?

No soy lo que se dice una persona cotilla, me gusta enterarme de las cosas, como a todo el mundo, y más cuando esas cosas son sobre mí.

Estaba paseando, cuando encontré a Erich y Derek hablándose a gritos (para variar…), oí mi nombre y me escondí instintivamente detrás de un arbusto, lo suficientemente cerca para poder oír qué hacían allí esos do y por qué estaban hablando de mí.

Jennifer, 16 de Junio de 2008.