Hola!! Bueno este capítulo es bastante decisivo para lo que pasa en la historia de aqui en adelante, asi que atento todo el mundo a la conversación entre Derek y Erich ^.^
Querido diario:
Bonito día el de hoy. Nada más empezarlo ya he salido accidentada…
A tercera hora he tenido la esperada clase de equitación con la instructora Steele.
Anoche tuve que bajar (de nuevo) a la recepción a que me diesen la ropa para la clase, que consiste en una camisa blanca, una chaqueta azul marino, unos pantalones ajustados negros, unas botas altas y un ridículo casco negro, aunque después de lo de hoy ya no lo veo tan ridículo.
- Estás ridículo – le dijo Jennifer a Derek, echándose a reír, al verle con la ropa de equitación, le pegaba incluso menos que a ella.
- Ya, muy graciosa. Tu no es que vayas mucho mejor que yo – dijo señalándola.
- Hola chicos ¿qué tal por aquí? – dijo Sheryl acercándose a ellos, seguida de Erich.
- Mucho mejor sin ti Sheryl – le dijo Derek fingiendo amabilidad. Sheryl le sonrió.
- Solo venía a ver a Jennifer, no te hagas ilusiones – le respondió.
- Por supuesto – dijo Derek echándose a un lado.
- Jenn ¿has elegido ya un caballo? La instructora está a punto de llegar – dijo Sheryl amablemente.
- Umm, no, aún no. Pero estaba pensando en una yegua blanca que vi ayer.
- ¿Penélope?
- Si, esa es.
- Oh, pues es justo la que iba a escoger yo, la que solía montar yo murió el año pasado.
- Oh, vaya, lo siento pero…
- Deja que decida la yegua Sheryl - le dijo Derek - Si es lista se alejará de ti.
- Claro, como que esos bichos tienen cabeza para pensar – respondió sarcástica.
- ¡Buenos días chicos! ¡Venid aquí! – dijo la instructora Steele, que acababa de entrar al establo – Elegid un caballo y vamos todos fuera.
Aquí viene lo bueno. Sheryl y yo nos dirigimos las dos a la cuadra de Penélope y la agarramos de las riendas a la vez, cada una a un lado del caballo.
- Jennifer, creo que tal vez deberías elegir un caballo más… dócil para aprender a montar – dijo Sheryl tirando de las riendas de Penélope haciendo que esta fuese a su lado.
- No lo creo Sheryl. Este me va bien – dijo Jennifer tirando a su vez de las riendas para que la yegua fuese a su lado.
- ¿Estas ya Sheryl? – preguntó Erich, que acababa de aparecer ya con su caballo seguido de Derek, que también llevaba al suyo.
- Claro – dijo Sheryl dando de nuevo un tirón a las riendas, pero esta vez lo hizo tan fuerte que Penélope soltó un relincho y de una coz la estampó contra una de las paredes de su cuadra.
Fue increíble, cada vez me gusta más esta yegua, con que los bichos no tienen cabeza para pensar… Cuando ayudé a Sheryl a levantarse, gritó que odiaba a esa yegua y se fue a por otro caballo. Yo salí del establo con Penélope y con Derek y su caballo, Amador, bajo la atenta mirada de Erich.
- Bien chicos, hoy al ser el primer día no vamos a hacer mucho, nada más que saldréis a la senda que hay en el bosque y volveréis. No vayáis deprisa, tened cuidado y no os salgáis del camino – dijo la instructora haciéndose a un lado para dejar salir a sus alumnos, ya montados en sus caballos.
Derek me había ayudado a subir a mi caballo y antes de salir al bosque la instructora me enseñó lo básico para poder controlar a mi caballo y me dejó ir. Derek ya se había ido porque le dije que me las podría apañar bien sola. Y así fue hasta que cuando a penas íbamos a mitad de camino, un estúpido árbol se cruzó en mi camino. No lo vi en absoluto porque iba mirando hacia otro lado, fui consciente de lo que pasaba cuando noté el golpe de la dura corteza del árbol contra mi cuerpo, que me tiró al suelo.
- Oh, mierda – se quejó Jennifer cuando levantó la cara de la húmeda tierra del suelo. Se puso de pie, tenía algunos rasguños en la cara y la ropa manchada de barro, en ese momento si que agradeció el ridículo casco.
Penélope se había detenido a escasos metros de ella. Jennifer volvió a montar en el caballo a duras penas, ya que esta vez no contaba con la ayuda de Derek, y volvió al camino para dirigirse de vuelta al establo.
- Vaya chicos ¿ya por aquí? – preguntó la instructora Steele a Derek y a Erich, que llegaban medio jadeando montados en sus caballos – Siempre tan competitivos.
- Yo no me rindo – dijo Derek bajando de su caballo y llevándolo a las cuadras.
- Yo tampoco – dijo Erich imitándole.
Los dos dejaron a sus caballos en sus respectivas cuadras y salieron al pasillo del establo, se encontraron de frente, la instructora estaba al final del pasillo esperando la llegada los otros alumnos.
Erich estaba ensimismado cuando Derek le dio un empujón.
- ¿De que vas? – le preguntó Erich saliendo de su ensoñación.
- No, de que vas tú ¿qué le vas contando a Jennifer?
- Ah – dijo mientras se le dibujaba una sonrisa burlona en el rostro – Eso.
- Si, eso.
- Debería saber la verdad ¿no crees?
- Sabes que no – le respondió Derek.
- ¿Tanto te avergüenzas de mi? – dijo intentando parecer indignado.
- Tanto y más.
- Como quieras entonces. Pero que sepas que no te voy a dejar vía libre.
- Yo tampoco pensaba hacerlo – dijo Derek desafiante.
- Esta bien, que gane el mejor, hermanito – dijo Erich sonriendo.
- Que te den – dijo Derek saliendo fuera.
En ese momento llegaba Jennifer, que se había bajado de Penélope y la guiaba con las riendas.
- ¡Dios mío Jennifer! ¿Pero que te ha pasado? – gritó la instructora al ver los rasguños en la cara de Jennifer y la ropa llena de barro.
- No ha sido nada – respondió esta.
- ¿Qué ha pasado? – preguntaron Derek y Erich al unísono, habían llegado hasta ellas y parecían preocupados, pero no les faltó tiempo para echarse una mirada de odio.
- Nada, no ha sido nada de verdad. Me caí eso es todo, solo son unos rasguños.
- Ven conmigo, vamos al botiquín a desinfectarte esas heridas – dijo la instructora Steele llevándola hacia dentro – Chicos, que alguno meta a Penélope en su cuadra.
- Ya voy yo – se apresuró a decir Erich – Ya te he dicho que no ibas a tener vía libre – le susurró a Derek mientras se iba.
Si, hoy ha sido un bonito día para los accidentes. Ella me contó que ella también se había caído hoy en gimnasia al intentar quitarle el balón a Tasha en un partido de futbol, pero que no había sido tan malo porque se había llevado a Tasha con ella al caer.
Que nadie me diga que la equitación es fácil porque puede que sea él el que resulte herido entonces.
El resto del día ha ido bien, no he tenido ninguna asignatura odiosa como matemáticas, todo lo contrario. También he recibido una llamada de mis padres después de cenar.
- ¡Cariño! ¿Qué tal estas? – preguntó la madre de Jennifer eufórica al otro lado del teléfono.
- Bien mama, todo bien – respondió Jennifer, y empezó a contarle todo lo que le había pasado hasta ese mismo día.
- Ay hija, siempre tan patosa, ten cuidado a ver si te vas a romper algo cuando montes en esos caballos.
- Oye mamá – le interrumpió Jennifer - ¿Han llamado Wendy o Johana?
- Ah – dijo su madre sorprendida – Pues no, no han llamado, solo Johana…
- ¿Qué? – la apremió Jennifer.
- Johana se pasó ayer por aquí a coger un CD de Simple Plan que te había prestado.
- Ah… ¿Y que tal esta? ¿Qué te dijo?
- La verdad es que nada, tenía prisa y se fue enseguida.
- Entiendo – dijo Jennifer desilusionada.
- ¿Todo bien Jenn?
- Si – dijo Jennifer – No pasa nada. Bueno mama, me tengo que acostar ya.
- Esta bien, volveremos a llamar ¿vale?
- Vale mama, adiós.
- Adiós cielo.
Tal vez es que soy una paranoica pero ¿Por qué no había recibido noticias de mis dos mejores amigas aún? Sabiendo como sabían lo poco que me gustaba la idea de venirme al internado ¿Acaso ya se habían olvidado de mí?
He mirado el correo de nuevo y nada, tampoco tengo mensajes o llamadas perdidas. Creo que le doy demasiadas vueltas a las cosas, puede que estén ocupadas o… no se. Voy a dormir a ver si se me aclaran las ideas. Hasta mañana.
Jennifer, 14 de Septiembre de 2007.




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