Hello!!! Aqui va uno larguito :P
Querido diario:
Holaaa! Día uno superado, estoy viva. Y no gracias precisamente a mi compañera de habitación, casi consigue matarme de un infarto al corazón.
Al día siguiente por la mañana, Jennifer estaba tumbada en su cama de medio lado, mirado los pequeños rayos de sol que se filtraban a través de la persiana. Estaba enroscada entre las sábanas ni dormida ni despierta, dando cabezadas de vez en cuando, pero no tenía ganas de abrir del todo los ojos y levantarse.
Estaba ya prácticamente dormida de nuevo cuando oyó un fuerte ruido a su espalda, giró sobre si misma y se incorporó dando un respingo, estaba completamente quieta y todo seguía a oscuras. Supuso que el ruido que había oído había sido la puerta, aunque antes de dormir se había asegurado bien de cerrarla.
De repente oyó el sonido de la persiana abriéndose, ahora a su espalda.
- ¡AAAAAAA! – gritó Jennifer.
- ¡AAAAAAA! – gritó otra persona junto a la ventana.
- ¡¿Quién eres?! – dijo Jennifer cogiendo un jarrón que había en su mesita de noche, empapando su cama ya que acababa de volcar todo el agua que contenía el jarrón, y apuntando con el a la silueta negra que había frente a la ventana.
- ¡No! ¿Quién eres tú? ¿Qué haces en mi habitación y por qué gritas?
- ¿Qué? Esta es mi habitación –reprochó Jennifer.
- No mona, llevo cuatro años en este internado de mala muerte y te aseguro que esta es mi habitación.
- Espera… – dijo Jennifer haciendo memoria - ¿Eres Ella Watson?
- Si – dijo esta mas tranquila, acabando de subir la persiana. La luz del día ya iluminaba por completo la habitación – Y tú eres una chiflada que me apunta con un jarrón.
- Lo… lo siento – consiguió articular Jennifer bajando el jarrón – Es que…
- No te esperabas compañía – dijo Ella acabando la frase por ella.
- No tan temprano.
- ¿Temprano? Son la una del mediodía.
- Perfecto… – dijo Jennifer, tan tarde y lo mas parecido que había tenido a una ducha había sido tirarse el jarrón de agua por encima.
Ahora que Jennifer podía ver con claridad, se fijó en Ella.
Era una chica algo mas baja que ella, aunque, como había podido comprobar, tenía buen carácter, llevaba su pelo negro corto, al igual que el flequillo, con un corte recto, tenía aún una de sus maletas en la mano.
Iba con un vestido amarillo chillón, corto a la altura de la rodilla, unas sandalias de tacón negras y unas gafas de sol marrones que descansaban sobre su cabeza.
- Bueno y te llamas…
- Jennifer Messer.
- Jennifer Messer… - repitió Ella – No suena a familia rica.
- No lo soy.
- Ya lo suponía – dijo esta mostrando su sonrisa y señalando el pijama de verano blanco, con ositos azules, de Jennifer – Por lo que parece ya me conocías – dijo empezando a subir sus maletas en la cama.
- Si, un chico me habló de ti ayer – dijo poniéndose en pie y retirando las sábanas mojadas hacia los pies de la cama.
- Con que un chico ¿eh? Oye aún no has colgado nada en el armario ¿Qué lado prefieres?
- Si, ummm, me da igual, elige el que quieras. Se llamaba Erich… esto, Erich…
- ¿Erich
- ¡Si! Eso, Erich Moore.
- Vaya, que raro que hable de la plebe.
- Si, ya me dijo que no os llevabais muy bien.
- ¿Os? Querrás decir nos. Tú tampoco te vas a llevar bien con el, cielo.
- Ya me contó pero… no se, creo que le caí bien.
- ¡Oh! – exclamó Ella abriendo los ojos como platos. Dejó lo que estaba haciendo y se sentó junto a Jennifer en su cama
- ¿Qué pasa? – preguntó Jennifer asustada.
- No me lo puedo creer, ¡Te gusta Erich Moore!
- ¡No es cierto!
- ¡Si que lo es!
Jennifer soltó una carcajada, se encontraba hablando de chicos con aquella desconocida como si fuesen amigas de toda la vida.
- No te rías – dijo Ella atizándola con la almohada, riendo también.
- Esta bien, puede que un poco.
- Es normal, no te voy a negar que el chico es guapo, pero ya verás como pronto dejas de pensar así de el.
- No eres objetiva.
- Ya ¿Cuándo llegaste?
- Ayer, a mediodía más o menos.
Ella volvió con su tarea de colocar la ropa en el armario mientras seguía hablado con Jennifer.
- ¿Y conociste a alguien más?
- Si, a otro chico.
- ¡Mírala! No pierdes el tiempo ¿eh?
- No era mi intención, me lo encontré por casualidad y me ayudó con mi maleta.
- ¿Y se puede saber el nombre del galán misterioso?
- Derek Harrison.
Ella se tiró en su cama y se echó a reír.
- ¿Qué es lo que te hace tanta gracia?
- Que siendo Derek… – dijo Ella secándose las lágrimas – mejor retira lo de galán.
- ¿También tienes algo que objetar de el?
- ¿De Derek? ¡Que va! Somos amigos desde que el llegó aquí. Pero bueno, ya irás viendo como funcionan las cosas aquí.
- Oye, me dais todos realmente miedo.
- ¿Miedo? ¿Miedo por qué?
- ¡Parece que tengáis una guerra montada!
- Es que la tenemos – dijo Ella sonriente – Es muy divertido.
- Si tu lo dices… - dijo Jennifer mirándola como si estuviese loca – me voy a dar una ducha.
- Como quieras, aunque creo que no la necesitas – dijo señalando las sábanas mojadas.
Jennifer hizo un mohín y empezó a sacar su bolsa de aseo, que nuevamente había quedado enterrada en alguna maleta, cuando llamaron a la puerta.
- ¡Adelante! – gritó Ella.
- ¡Ella estoy en pijama! – gritó Jennifer.
- Si Ella, ya te vale – dijo Derek asomando por la puerta y entrando en su habitación – Hola Jennifer- dijo sonriéndola como el día anterior.
- Hola – dijo Jennifer sonrojada.
Los dos amigos se saludaron después de las vacaciones y se abrazaron. Después continuó la conversación, que giró entorno a Jennifer.
- Veo que ya conoces a Jennifer – dijo Ella con sorna.
- Si, nos conocimos ayer – dijo Derek.
- Si, bueno, me voy a la ducha – dijo Jennifer deseando escabullirse de allí lo antes posible.
Y volvieron a llamar a la puerta. Esta vez asomó por ella una señora de unos 50 años, con uniforme y un carrito de la limpieza.
- ¿Se puede pasar aquí ya o me vais a tener todo el día esperando?
- No, pase – le dijo Ella, ante la segunda mirada de asombro de Jennifer.
- ¡Dios santo! – exclamó la mujer – ¡Estas sábanas están empapadas!
Todos los allí presentes se giraron a mirar a Jennifer, que estaba enfrente de la puerta del baño, con su neceser en la mano y roja como un tomate.
- Lo siento, derramé un jarrón – explicó Jennifer.
- Si, en defensa propia – añadió Ella.
- ¿Defensa propia? – preguntó Derek con el ceño fruncido.
- ¡Jovencito tu no deberías estar aquí! – le reprendió la mujer.
- Ya me iba – dijo rápidamente Derek escabulléndose hacia la puerta – Adiós Jennifer – dijo sonriéndola de nuevo, cerrando la puerta tras el.
- Creo que le gustas – susurró Ella divertida cuando pasó al lado de Jennifer.
La mujer de la limpieza empezó con su trabajo y mientras Ella seguía colocando su ropa, Jennifer se metió en el baño.
¡Quise meter la cabeza en el váter y no salir nunca!
De acuerdo, Ella era una chica muy maja y me había caído estupendamente, pero no era para nada discreta y Derek… menos discreto aún que Ella.
Estaban todos chiflados.
Jennifer, 11 de Septiembre de 2007.




3 regalos:
Sigueeeeeeeeeeeeeee pleaseee!!!! O_O kieros aber que pasaa no me dejes con la intrigaaa :'((( xDD
Siguee que esta muy bien!!
besotes wapisimaaa I (L) yoU!!!
uuuu m encantaaa!! jeje, joe mi profe d mates sta apunto d llegar a casa... NOOO -.- pero k l vouy a hacer, ANNI m e puesto la camiseta roja y negraa!! xD tu ayer y yo hoy [no viene a cuento pero en fin] bss wpaaa SIGUEEE tkMM
Hola wpaaa!! na, k me encant, k kieres k digaa??
k te kiero muxo y te exaré muxo de menos!!
continua escribiendo ;)
TQ cuidatt
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