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martes 14 de julio de 2009

Diario de Jennifer - Cap 8

Buenas! Primer capitulo de hoy ^.^

Querido diario:

¡Ya estoy aquí! ¿A que me echabas de menos?

Al menos alégrate porque ya no quiero meter la cabeza en el váter, al menos no durante todo el tiempo…

He pasado la mayor parte del día con Ella, y si que era cierto que tenía que ver por mi misma como son las cosas aquí.

- Por fin – dijo Ella, estaba tumbada en su cama, leyendo una revista de moda y con el equipo de música puesto, sonaba Misery Business de Paramore – Ya creía que te habías ahogado en la bañera.

- No habría sido mala idea – dijo Jennifer saliendo del baño y guardando sus cosas.

- ¡Eh! ¿Y mi ropa? – dijo Jennifer al ver las maletas completamente vacías de ropa.

- En el armario – dijo Ella como si nada.

- Gracias… supongo.

- De nada y no te sientes – dijo cerrando la revista y poniéndose en pie – Nos vamos.

- ¿A dónde?

- A que veas esto.

Ella enganchó a Jennifer de su brazo y salieron las dos al pasillo. A su derecha andando un poco se encontraban las escaleras, pero a Ella le interesó mas contarle lo que había siguiendo el pasillo, a su izquierda.

- Bien – dijo Ella señalando el largo pasillo de espaldas a la escalera – No se nos ha perdido nada allí así que será mejor que no te acerques siquiera a pasear.

- A ti tampoco se te ha perdido nada allí Watson – dijo una voz con tono cortante a sus espaldas.

Las dos chicas se giraron y al hacerlo se encontraron con otras tres chicas más.

La del medio que, Jennifer supuso, era la que las había hablado porque las otras dos parecían estar sirviéndola como si fuese su reina, era alta, rubia, con el pelo rizado y perfectamente peinado y blanca como la nieve. Iba con unos tacones enormes, una blusa de seda y una falda que parecía carísima, claro que iba hasta las cejas de maquillaje y parecía un prototipo de la Barbie.

- ¡Vaya! Justo a la persona a la que no quería ver – dijo Ella sarcástica – Jennifer esta es Sheryl Nicolson, la cosa más odiosa que puedas encontrar en este internado. La de la derecha… – dijo señalando a una chica negra, mucho más alta e igual de bien vestida que Sheryl – Es Tasha Kingston, y la otra… - dijo señalando despectivamente a la última de las chicas que era delgada, mas bajita que las otras dos y con un aspecto algo mas desgarbado pero igual de despampanante que Sheryl – Es Valerie Spencer, pero aún falta parte de su séquito.

- Bravo – dijo Sheryl aplaudiendo – Cada año te superas y te vuelves mas ordinaria Ella Watson. No la hagas caso – dijo dirigiéndose a Jennifer, tendiéndole la mano – No somos tan malvadas como nos hace parecer.

Jennifer hizo ademán de tenderle la mano, pero Ella se la cogió y la devolvió a su sitio.

- Ten cuidado Jenn – dijo Ella aún sin soltarle la mano – A ver si te va a contagiar algo. Solo con morderse la lengua de víbora que tiene se puede envenenar.

- Que te jodan Ella, no se puede hablar contigo. Vámonos – dijo con tono autoritario abriéndose paso con Tasha y Valerie hacia el interior del pasillo – Puedes venir con nosotras cuando quieras Jennifer… si te deja la bruja de Ella, claro está.

- Mira como tiemblo – dijo Ella.

- No vamos… Jennifer- se despidió Sheryl.

Antes de desaparecer por el pasillo, Valerie echó una mirada a Ella, pero Ella apartó la vista. Jennifer la notó algo rara, pero enseguida rompió el silencio.

- Bien, ya las has conocido, no te dejes engañar por ellas que luego posa lo que pasa – dijo con un tono de rencor en la voz mientras miraba el lugar por donde habían desaparecido las tres chicas – Vamos arriba a buscar a Derek.

Cunado estaban subiendo las escaleras, un chico que bajaba a toda prisa se chocó contra Jennifer, mientras que Ella tuvo tiempo de esquivarle.

Jennifer estuvo apunto de caer si no hubiese sido porque el chico la agarró de la cintura a tiempo.

- Lo siento – dijo una voz familiar, Jennifer abrió los ojos y se encontró con los de Derek – Será el destino.

- Por favor –dijo Ella haciendo como que vomitaba - ¿Desde cuando te has vuelto tan romántico?

- Yo siempre lo he sido. Bajaba a buscaros. Los mellizos están a punto de llegar.

- Vamos pues… si es que sueltas a Jennifer claro.

Derek, que aún seguía sujetando a Jennifer, la soltó y la sonrió.

Mientras bajaban las escaleras y Jennifer volvía a respirar, Ella le explico que los mellizos eran Parker y Jackie Stevenson, eran hijos de un importante político, pero no soportaban ni a su padre ni todo el lujo que les ofrecía el Internado Norwood y que por eso eran tan buenos amigos de Ella y Derek.

Bajaron hasta la recepción y allí se encontraron con los dos hermanos, aunque fueran chico y chica eran prácticamente idénticos. Los dos pelirrojos, guapísimos, con los mismos rasgos, la misma altura, iban muy bien vestidos y ambos estaban cargados con bastantes maletas.

Se saludaron los unos a los otros y Ella les presentó a Jennifer.

Al ver que los chicos se empezaban a contarse el verano y a recordar anécdotas del curso pasado, Jennifer se excusó diciendo que iba al baño.

Fue al baño, cierto, pero después no el apetecía volver con los demás y se quedó dando una vuelta. En su paseo se encontró con una gran puerta de madera en el segundo piso que parecía no haber sufrido la reforma, ya que era visiblemente más antigua que el resto de las puertas de ese piso y de todos.

Consiguió abrirla tras empujar un poco y entró cerrando tras ella.

Aquella habitación si que parecía la de un castillo, la piedra que cubría el suelo y las paredes era de un color azul grisáceo, el centro de la habitación estaba ocupado por una larga mesa y muchas sillas alrededor que parecían tener bastantes años, era como si en aquella habitación se hubiese parado el tiempo y siguiera en el siglo XVII.

En los laterales de las paredes había grandes cristaleras estrechas que llegaban casi hasta el techo y entre ventana y ventana había unos pequeños huecos que parecían ideales para sentarse.

Tras sentarse, Jennifer se quedó un rato pensativa, después se sacó el móvil del bolsillo y busco en la “W” hasta que encontró “Wendy”, llamó pero nadie cogió el teléfono, volvió a llamar y nada. Decidió ir a la “J” de “Johana”, volvió a dar de nuevo al botón de llamar. Pero tras varios pitidos saltó el buzón de voz.

Seguía intentando llamar cuando oyó el ruido de la puerta abrirse y unas pisadas que se acercaban hacia donde estaba ella sentada, se pegó más a la pared y se quedó quieta, con el móvil aún pegado a la oreja, se suponía que ella no debería de estar allí y si alguien la pillaba se la podía cargar. Se sintió más tranquila cuando vio quién era el que había entrado.

- Hola – la saludó Derek con su encantadora sonrisa de siempre.

- Hola.

- Si que tardas en el baño.

- Si, bueno, es que… me apetecía estar sola.

- Lo entiendo – dijo sentándose a su lado. Pero Jennifer no entendía absolutamente nada, ¿Por qué se quedaba con ella si le había dicho que quería estar sola? - ¿Sabes? Yo tampoco quería estar con nadie cuando llegué aquí.

- ¿Y que hiciste?

- Nada – rió el chico – Ella me arrastró y me presentó a los mellizos y a algunos amigos más, y desde entonces Parker y yo somos inseparables.

- ¿Eres gay? – preguntó Jennifer sin entender por que prefería estar tirado allí con ella a con sus amigos.

- ¿Qué? ¡No! ¿Dices eso por lo que te he dicho de Parker? Me refería como amigos – dijo riendo más fuerte – Vaya cosas dices.

- Así soy yo… – dijo apenas con un hilo de voz.

- Oye – dijo Derek poniéndose serio y notando que algo la pasaba – Seguro que te llevarás bien con las chicas.

- Es que ahora mismo, siento… como si no encajase en ningún sitio y… me siento sola – dijo mirando de reojo su móvil que ahora descansaba en el suelo.

- Ven – dijo Derek estrechándola entre sus brazos.

Jennifer sin saber muy bien por que, también le abrazó.

- Quedándote aquí, y echando de menos a tus amigas… – añadió guardándole el móvil a Jennifer en un bolsillo de su pantalón – no vas a conseguir más que estar triste.

- ¿Y que hago? – dijo notando como se le acumulaban las lágrimas en los ojos, tuvo que pestañear un par de veces para no echarse a llorar allí delante de Derek.

- Ven conmigo ¿vale? Ya es hora de cenar, baja conmigo y cenamos todos juntos, veras como no es tan malo.

- Vale – dijo deshaciéndose de su abrazo y poniéndose en pie junto a él, lo cierto era que notaba ya como le rugían las tripas.

- Y no estés triste – dijo besándola en la mejilla.

Acto seguido salieron del comedor, cuando estaban bajando Derek le explicó que la habitación donde habían estado había sido el antiguo comedor de los profesores, pero que cuando hicieron reformas y construyeron el nuevo, aquel dejo de usarse.

Llegamos al comedor, que esta vez si estaba lleno, y cogimos algo de comer. Nos sentamos con Ella, Jackie y Parker, que nos habían guardado sitio y no lo pasé tan mal. Era divertido comer todos juntos y Derek no paró de hablar conmigo en toda la noche. Después de acabar me llevaron a un saloncito que estaba al lado del comedor del que yo no me había percatado, había una gran televisión de plasma, con unos altavoces enormes, también una cadena de música, un piano de cola negro, varias mesas de billar y varias mesitas con sofás y butacas alrededor (no hace falta decir que estaba TODO enmoquetado en granate).

Había mucha gente allí ya en pijama charlando animadamente. Estuvimos un rato allí y después nos subimos a nuestras habitaciones. Derek se despidió de mí guiñándome un ojo.

Cuando llegamos a la bifurcación de los pasillos, Jackie se despidió de nosotras.

- Bueno chicas, me voy a mi habitación – dijo con tono cansino.

- Jackie duerme con Sheryl – le explicó Ella a Jennifer.

- ¿Cómo? – preguntó Jennifer sin salir de su asombro.

- Si, Jenn, como lo oyes – dijo Jackie abrazando a las dos chicas – Me voy ya no vaya a ser que despierte a la víbora. Hasta mañana.

- Hasta mañana – se despidieron las dos al unísono.

Luego llegamos a la habitación y nos tumbamos en las camas, yo estaba muy cansada y de hecho lo sigo estando, no se de donde he sacado las fuerzas para escribir todo esto. Ha habido un momento en el que he estado triste de verdad, pero cuando llegó Derek me sentí mucho mejor. Espera. Que me acabo de dar cuenta de que me ha abrazado, estoy entrando en shock y Ella me esta gritando que apague de una vez la maldita luz. Espera. Que también me ha dado un beso. Ay dios… ¡Derek me ha abrazado y me ha besado!

Jennifer, 11 de Septiembre de 2007.