Holaaa! Aquí el último capitulo que he escrito, me tendré que poner a ello :P Ya os puede gustar este capitulo porque me costó el doble que los demás, soy tan torpe que sobreescribí un archivo anterior al que acababa de guardar y se me perdió tooooodo este capitulo y creerme que no es nada corto xD
Querido diario:
El día de hoy no ha podido ser más surrealista. A parte del hecho de que estoy escribiendo esto metida en la bañera, claro.
Ya por la tarde, cuando Ella y Jackie acabaron de arreglarme, me despedí de ellas y baje hasta la entrada que daba al parking. Antes de salir me encontré de frente con Derek y Parker, que volvían de jugar al futbol.
- Te espero arriba – le dijo Parker a Derek al ver que este se había parado – Hasta luego Jennifer.
- Hasta luego – se despidió. Luego volvió la vista para mirar a Derek – Me tengo que ir ya.
- Claro, no hagas esperar a su alteza.
- No te enfades – dijo Jennifer dándole un beso en la mejilla – Hasta mañana.
- Adiós – dijo Derek mientras la veía salir por la puerta.
Afuera la estaba esperando Erich apoyado en su BMW negro. Se había vestido con una camiseta de manga corta y unas converse blancas y un pantalón de color negro.
- Hola – dijo Erich incorporándose y abriéndole la puerta del copiloto – Estas muy guapa.
- Gracias – dijo Jennifer entrando en el coche.
- Bueno – dijo Erich entrando y arrancando el coche – Nos vamos.
- Yujú – dijo Jennifer con fingido entusiasmo.
- Venga, si te lo vas a pasar bien.
- Lo dudo.
Erich rió mientras daba marcha atrás con el coche para sacarlo de la plaza de aparcamiento. Llevaban ya veinte minutos en la carretera callados desde que habían dejado atrás la verja metálica del internado, cuando Jennifer rompió el silencio.
- ¿Puedo poner música?
- Claro – dijo Erich.
Jennifer pasó rápidamente por todas las emisoras de radio, pero ninguna la convenció. En todas había canciones románticas, de amor y vivieron felices y comieron perdices. Erich se reía de las caras que ponía Jennifer cuando escuchaba las canciones.
- Espera – le dijo mientras sujetaba el volante con una mano y con la otra abría la guantera del coche y se ponía a rebuscar algo en ella. Su rostro y el de Jennifer se encontraban a pocos centímetros el uno del otro, ella se dio cuenta y se echó hacia atrás en su asiento.
- ¿Qué buscas? – le preguntó.
- Esto – dijo Erich sacando una pila de CDs – Elige el que quieras.
- Umm… – dijo Jennifer mientras revisaba los CDs – No sabía que te gustaba esta música.
- Si, no hemos hablado mucho de música – dijo sonriéndola – Seguro que si te digo que me gusta la playa tampoco lo sabías.
- ¿Te gusta la playa?
- Me encanta la playa.
- Vaya – dijo Jennifer riendo.
- ¿Qué? – preguntó Erich con curiosidad.
- Nada – rió Jennifer sacudiendo la cabeza. Ella era la loca que tenía un tarro de arena en su maleta… – Oye ¿y este? – dijo enseñándole un disco sin carátula.
- Ah, ese es mío.
- ¿Tuyo? ¿Cantas tú?
- Si.
- ¿En serio?
- Si – dijo Erich – ¿No te lo crees o que?
- No mucho.
- Ponlo entonces – dijo abriendo la disquetera.
Jennifer metió el CD con cuidado y le dio al play. Sin duda era Erich el que cantaba. Se pasó un buen rato escuchándolo sin decir nada.
- Si que la echas de menos – dijo derepente Jennifer pillándolo por sorpresa.
- ¿A quien?
- A la chica de tus canciones, y a la de esta en concreto.
Erich soltó una carcajada y tardó tiempo en parar de reír, Jennifer se quedo perpleja.
- ¿Qué?
- Esa canción se la escribí a mi hermana pequeña cuando se fue a Nueva York.
- Ah… - dijo Jennifer notando como se sonrojaba – Vale, pero ¿y las demás?
- No, esas no son a mi hermana. Pero tampoco son a nadie en concreto, ni tampoco me han pasado ni la mitad de las cosas que digo en ellas.
- Ah – dijo Jennifer, aliviada sin saber por qué – Pues… cantas bien.
- Gracias – dijo Erich - Te he escrito una canción.
- ¿Cómo? – preguntó Jennifer creyendo haber oído mal.
- Que te he escrito una canción – dijo mientras se le dibujaba una sonrisa en el rostro.
- ¿Me estas tomando el pelo? – dijo Jennifer con el corazón a mil por hora sin dar crédito. Siempre había querido que alguien le escribiese una canción.
- Te juro que no.
- Si eso es cierto…
- Es cierto – la cortó Erich.
- Si es cierto… – repitió Jennifer – Tengo derecho a oírla.
- Claro. Pero ahora no, ya hemos llegado – dijo Erich señalando por su ventanilla, estaban enfrente de la entrada del cine.
- Vale – dijo Jennifer saliendo por la puerta – Pero no te vas a librar.
Frente a la entrada del cine vieron la cartelera, pero ninguna película parecía convencerles.
- ¿Qué quieres ver? – le preguntó Erich.
- Nada – dijo Jennifer - ¿Y tú?
- Nada, todo es un asco. ¿Te gusta el cine antiguo?
- Si, algo ¿por?
- Ven por aquí – dijo Erich cogiéndola de la mano. La guió por la calle rodeando la fachada del cine hasta estar en la parte trasera – Aquí es. Ponen pelis antiguas.
- ¡Oh! – exclamó Jennifer.
- ¿Qué?
- ¡Desayuno con diamantes! – dijo al ver el cartel de su película favorita.
- ¿Te gusta?
- Me encanta.
- Vale – rió Erich – Vamos pues.
Entraron en el cine y mientras Jennifer se sentaba, Erich fue a comprar algo de comer al vestíbulo. La sala estaba completamente vacía a excepción de ellos dos.
- Vaya… - dijo Jennifer al ver aparecer a Erich con un cubo de palomitas gigante y dos coca colas.
- ¿Qué pasa ahora? – preguntó Erich divertido sentándose junto a ella.
- ¿Un solo cubo de palomitas? - preguntó Jennifer alzando una ceja – Eso es muy viejo Erich.
- ¿De que me hablas?
- Oh vamos – dijo indignada – Es como si bostezas y me pasas el bazo por los hombros.
Cliché número… ni idea, no se cuantos van ya.
- Si quieres voy a por otro cubo – dijo riendo – No quedaban individuales.
- No, es igual – dijo Jennifer – Pero recuerda el trato.
- A mandar.
Jennifer vio la película fascinada sin apartar la vista ni un momento de la pantalla mientras que Erich pareció no prestarle ninguna atención.
- No le has hecho ni caso a la película – dijo Jennifer cuando llegaron al coche. Erich se apoyó contra el y se la quedó mirando.
- Eso no es cierto.
- ¿Ah no? – preguntó Jennifer - ¿Cómo se llama la protagonista?
- Pues… - dijo Erich pensando – ¿Amy?
- ¿¿Amy?? – dijo Jennifer ofendida - ¡Se llama Holly!
- No es culpa mía que hayas venido tan guapa, así cualquiera presta atención a… Holly.
- Por favor – dijo Jennifer poniendo los ojos en blanco – Primero las palomitas y ahora esto – Erich seguía mirándola con la sonrisa que había llevado pintada en el rostro durante toda la tarde - ¿Te hago gracia o algo? – hizo una pausa y Erich no dijo nada - ¿No me piensas contestar?
- No – dijo este riendo.
- Vale, llévame de vuelta – dijo cabreada cogiendo el tirador de la puerta.
Erich la cerró antes de que pudiese entrar y se puso frente a ella. Ahora sus caras estaban más cerca incluso de lo que lo habían estado en el coche.
- ¿Qué haces? – preguntó Jennifer embobada perdiéndose en sus ojos verdes. Erich dio un paso más hacia ella y la besó.
¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡¡¡Que momento!!! Mi primer beso… No sabía muy bien que hacer pero bueno, hice lo que pude. Empezó a llover un poco. Se que te preguntas por que en un momento así, yo me puse a mirar el tiempo, también paró un coche al lado nuestro en el que sonaba la canción Hide away de Hilary Duff. La respuesta a todo esto es porque aquello parecía la escena de una peli romántica.
“Los dos enamorados besándose bajo la lluvia delante de la entrada del cine con una canción romántica de fondo”.
Me dieron ganas de levantar una pierna como hacían las actrices de cine antiguo cuando recibían un beso, pero ahora pienso que habría sido una gran tontería, igual que haberme fijado en el tiempo…
Erich separó sus labios de los de Jennifer y le acarició la mejilla, quitándole algunas gotas de lluvia que le habían caído del pelo.
- Pasa – dijo separándose de ella y abriéndole la puerta.
Jennifer consiguió que sus piernas la obedeciesen y entró en el coche.
Durante el camino fueron escuchando el repiqueteo de las gotas de lluvia contra el cristal del coche. Jennifer estaba feliz y emocionada.
- ¿Por qué no hablas? – preguntó Erich cuando ya casi estaban llegando - ¿Te has enfadado?
- No – dijo Jennifer sonriendo como una tonta. Erich sonrió también y en ese momento oyeron a sus espaldas la sirena de un coche de policía.
- Oh mierda – dijo Erich.
- ¿Qué pasa? – preguntó Jennifer.
- Que no tengo carnet.
- ¿Cómo? – preguntó Jennifer alarmada.
- Si, lo se. Soy idiota.
- Si – coincidió Jennifer- Lo eres.
Erich paró el coche a un lado de la carretera y bajó la ventanilla cuando dos policías se acercaron a ellos.
- Hola chicos – dijo uno de los policías.
- Hola agente – contestó Erich.
- ¿Me dejas ver los papeles del coche y tu documentación?
- Vera… no tengo el carnet.
- Vaya, ¿has oído eso Henry? El chaval conduce sin carnet – le dijo al otro policía.
- Lo he oído Fred, menor y sin carnet.
- Si pero estamos al lado – intervino Jennifer - ¿Ven allí? – dijo señalando el internado – Estudiamos allí.
- ¡Genial! Entonces Henry te acompañará mientras yo me llevo a tu amiguito a comisaría.
- ¿A comisaría? – preguntaron Erich y Jennifer al unísono.
- Eso es, por lo menos no os falla el oído. Andando – dijo Fred.
- Pero no me pueden llevar a comisaría – dijo Erich - ¿Acaso saben quien es mi padre?
- ¿Eres idiota? – le dijo Jennifer – Cállate y hazles caso.
- Pues no chaval – dijo Fred – No se ni quien es tu padre ni lo importante que es. Pero será mejor que le hagas caso a tu novia.
- No soy su novia – le corrigió Jennifer.
- ¿Y por que te ofende eso? – preguntó Erich.
- Porque eres idiota – dijo Jennifer haciendo reír a los dos policías.
Henry me llevó de vuelta al internado mientras Fred se llevaba a Erich detenido a comisaría.
Una vez allí, Henry le explicó a la señora Blaylock lo que había pasado y que Erich estaba detenido. Me mandó a mi habitación y los dos se fueron a comisaría.
- ¡Hola! – gritaron Ella y Jackie cuando Jennifer encendió la luz de la habitación.
- ¡Dios! – dijo Jennifer sobresaltada llevándose la mano al pecho - ¿Qué hacéis despiertas?
- Esperarte boba –dijo Jackie haciendo que se sentase en la cama - ¿Cómo ha ido?
Les conté todo con pelos y señales.
- A comisaría… - dijo Ella secándose las lágrimas de la risa- Se lo comen vivo.
- Si y hay algo mas – dijo Jennifer.
- ¿Qué? – dijo Jackie.
- ¡Que me ha besado!
Las tres chicas gritaron emocionadas, Jennifer al recordarlo y las otras dos porque no se lo podían creer. Consiguieron tranquilizarse y dejaron de gritar cuando oyeron que daban golpes a al pared desde otra habitación. Se fueron a dormir y juntaron las camas porque Jackie se iba a quedar con ellas como todos los fines de semana.
Jennifer no consiguió conciliar el sueño. Se levantó de la cama con cuidado de no despertar a nadie y bajó a la cocina a por un vaso de agua.
Se lo bebió mientras daba un paseo por la recepción y se tuvo que esconder sin previo aviso en el hueco de debajo de la escalera cuando vio abrirse la puerta de la entrada.
Eran Erich y la directora Blaylock, Erich la vio en el último momento antes de esconderse y se echó a reír.
- ¿Le hace gracia esto señor Moore? – le dijo la directora furiosa – Porque no es de mi agrado tener que ir en mitad de la noche a buscar a uno de mis alumnos a comisaría.
- No señora – dijo Erich.
- Y encima mañana a primera hora estará su padre aquí para que le explique lo ocurrido. Espero que tenga una buena excusa.
Después de que la arpía le echase la bronca bien echada, ella subió las escaleras y Erich la siguió.
Cuando oí que se alejaban los pasos, salí de mi escondite. Pero tuve que volver porque de nuevo se oían pasos, que esta vez bajaban, crujiendo por la vieja escalera.
- Ya puedes salir – le dijo una voz desde arriba en la escalera, era Erich - ¿Qué hacías fisgoneando?
- No fisgoneaba – dijo Jennifer incorporándose y yendo a la cocina sin mirarle siquiera – Solo venía a por agua.
- Claro – dijo este detrás de ella.
- ¿Qué tal en el trullo? – preguntó mientras se bebía su vaso de agua, lleno de nuevo, en la cocina frente a él.
- Mal, me ha caído una buena. Aunque ya has odio gran parte de mis planes de mañana.
- Lo siento – dijo Jennifer – Pero eso te pasa por ser tan entupido de…
- ¿Besarte? – dijo Erich acercándose a ella, pero esta vez Jennifer si sabía lo que pretendía.
- Conducir sin carnet – dijo empujándole a un lado, aunque Erich no se movió ni un ápice - Apártate.
- ¿Y si no quiero? – dijo acercándose más a ella, rodeándola la cintura con sus brazos.
- Llamare a Henry y a Fred – dijo Jennifer haciéndole reír - Seguro que están encantados de llevarte de nuevo a comisaría, sea quien sea tu padre.
- Me imitas fatal.
- Perdona, ¿no ha sonado lo suficientemente engreído?
Erich la besó de nuevo antes de que ella pudiese decir nada más y a Jennifer se le llenó el estómago de mariposas, a diferencia de la otra vez, ya no estaba nerviosa y le devolvió el beso. Cuando el se retiró, dispuesto a irse, Jennifer le atrajo de nuevo hacia sí y le besó de nuevo.
- Buena noches – dijo sonriente separándose por fin de ella y desapareciendo por la puerta de la cocina.
No entiendo nada pero en fin… Así es el amor, ¿he dicho amor? ¿Acaso me he enamorado de Erich? No, no. Es el hecho de estar escribiendo esto dentro de una bañera. Estoy aquí porque no hay otro sitio en el que pueda escribir. En la habitación no porque despierto a las chicas, en la calle no porque hace frío, en el pasillo no porque alguien me puede ver y en la planta baja tampoco porque me arriesgo a tener que esconderme debajo de una escalera. Me estoy clavando los grifos en la espalda, ¡que dolor! Me voy a dormir, ale, hasta mañana.
Jennifer, 18 de Septiembre de 2007.




1 regalos:
WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!!!!!
O_O
Erich la besaa!!! que emociooonnnn!! y que idiota es xDD
besos y siguee!!!
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