Capítuloo ^.^
Querido diario:
Continuo. El caso es que me he pasado todo el día buscando a Derek y no lo he encontrado por ningún sitio, ni siquiera vino al comedor a la hora de la comida y nadie sabía nada de él.
Ya por la tarde mientras oscurecía y cuando me había recorrido el internado de arriba abajo al menos cuatro veces me harté y pensándolo un poco, si alguien sabía dónde estaba Derek ese era Parker, así pues, decidí subir a verle a ver si sabía algo de él.
Se “supone” que las chicas no pueden estar en la planta de los chicos y muchísimo menos en las habitaciones (y al contrario), pero en ese momento me importaba bien poco que alguien me pillase merodeando por la cuarta planta y subí por las escaleras directa a ella. Claro que no me importaba quien me viera, excepto una persona con la que no había contado.
- Hola Jennifer – dijo Erich cuando se la encontró de frente en el pasillo.
- Hola – dijo Jennifer confusa por encontrarle allí, aunque era su planta, y nerviosa, porque la había pillado. Bajó la vista. Hasta el momento solo se había preocupado por encontrar a Derek, sin tener en cuanta a Erich.
- Vas a ver a Derek ¿verdad? – Jennifer no contestó – Lo suponía.
- Erich.
- ¿Qué? – dijo bastante irritado.
- Lo siento – dijo Jennifer mirándole, no sabía que otra cosa decir.
Erich negó con la cabeza y pasó de largo como si nada de aquello tuviese sentido.
No entendí muy bien en ese momento por qué se sentía más decepcionado de lo que cabía esperar, lo averigüé más tarde, pero no quise pensar en ello y continué andando por el pasillo hasta que llegué a la habitación de Derek.
Toqué a la puerta varias veces, nerviosa, pero no contestaron y dentro parecía no haber nadie. Giré despacio el picaporte y descubrí que la puerta estaba abierta y dentro de la habitación se encontraba Parker tirado en su cama, con los cascos puestos y leyendo una revista, tenía la misma afición que su hermana, se sobresaltó al verme.
- Jennifer ¿Qué haces tú aquí? – dijo incorporándose.
- ¿Puedo pasar?
- Claro, entra.
- ¿Tienes idea de dónde está Derek?
- No, no lo sé. No ha venido por aquí en todo el día – dijo mirando la cama vacía de su amigo.
- ¿Estás preocupado?
- No. Estará bien. Pero por lo que veo tu si lo estás.
- Todo ha sido por mi culpa.
- No será para tanto cuando te calmes un poco.
- Me calmaré cuando lo encuentre… o no, seguramente me pondré más nerviosa.
- Si quieres arriesgarte a ponerte nerviosa, creo que se donde puede estar.
- ¿De verdad?
- Tal vez esté en la azotea.
- ¿En la azotea? – preguntó extrañada, lo cierto era que no había mirado allí.
- Si, hace algún tiempo robó una llave y… - paró de hablar al ver el ceño fruncido de Jennifer – Es igual, el caso es que a veces sube allí.
- Gracias Parker – dijo marchándose de la habitación.
“¿La azotea?” pensé. Ni siquiera sabía que este sitio tuviese azotea, aunque pensándolo todos los edificios la tienen.
Si me daba igual que me pillasen en la planta de los chicos, si que me importaba, y bastante, que me pillasen en la planta de los profesores, ni siquiera en la planta, simplemente en las escaleras. Si me cogían de camino a su planta al menos podría inventarme algo, pero como lo hiciesen mientras subía a los demás pisos me la habría cargado.
Tuve buena suerte porque no me encontré con absolutamente nadie desde que salí de la habitación hasta que llegué a la azotea. Subí el tramo de escaleras con cuidado, sin hacer ruido, y cuando estaba llegando al desván aceleré un poco más el paso. No había subido nunca allí hasta aquel momento y descubrí que, efectivamente, había una puerta que comunicaba con la azotea, y estaba entreabierta.
La empujé con cuidado muy despacio pero emitió un molesto chirrido, Derek estaba allí y se giró alarmado, temeroso de que le hubiesen pillado, pero al ver que era solo yo se volvió a girar como si no hubiese nadie allí. Seguí abriendo la puerta despacio pero persistía el chirrido, así que se me ocurrió la brillante idea de hacerlo de golpe para que fuese menos doloroso para mis oídos, pero emitió un ruido mucho peor y más fuerte que debió de oírse a varios kilómetros.
- Levántala un poco – dijo Derek sin girarse.
Jennifer obedeció obedientemente y levantó la puerta a la vez que la empujaba para cerrarla, esta vez no emitió ni el más mínimo ruido.
Pensé que una vez allí sabría que hacer o decir, pero no fue así. Solo me acerqué a él y le vi apoyado con los codos en el poyete y le imité.
Yo le estaba mirando y él era consciente, pero no me dirigió ni una mirada. Entonces me vino un olor asqueroso que me hizo arrugar la nariz, era humo. Me asomé al vacío para ver si el humo ascendía desde alguna ventana abierta de los pisos inferiores, ya que mucha gente de aquí fumaba y solían hacerlo por la ventana para que no oliesen sus habitaciones. Pero el humo no procedía de allí, miré las manos de Derek y vi que en una de ellas sostenía un cigarrillo al que dio una calada.
- ¿Qué haces fumando? – preguntó Jennifer, histérica, olvidando por un instante todo lo que había pasado.
- ¿Por qué? ¿Me vas a regañar? – dijo con tono de burla. La manera en que lo dijo hirió a Jennifer y se sintió cohibida allí junto a él – Perdona – se disculpó al ver la expresión que había adoptado la cara de Jennifer.
- No, es igual.
- No da igual, soy un borde… y un camorrista – dijo resignado.
- Me siento responsable de haber despertado al tío camorrista que vive dentro de ti.
- No, no ha sido tu culpa.
- Si que lo ha sido – dijo Jennifer. ¿Por qué la gente no lo entendía?
- Bueno tal vez los primeros puñetazos y patadas si han sido por ti pero el resto… llevamos mucho años llevándonos mal y tu no tienes la culpa de eso.
- De todos modos siento haberte mentido, haberos mentido a los dos.
- Yo te perdono.
- ¿En serio?
- Si – dijo Derek mirándola a los ojos.
- ¿Puedo abrazarte? – preguntó Jennifer, Derek rió.
- No necesitas permiso para abrazarme – dijo rodeándola con sus brazos.
- Lo siento - se disculpó Jennifer.
- Ya esta ¿vale? – dijo Derek con los ojos cerrados mientras la acariciaba el pelo – Ya esta. Pero…
- Siempre hay un pero.
- Quería saber si era cierto que necesitabas tiempo.
- Si lo era.
- ¿Lo sigues necesitando?
- Si.
- Vale.
- Lo siento - dijo Jennifer apenada. No quería hacerle daño pero era cierto que aún no lo tenía claro.
- ¿Quieres dejar de repetir eso?
- Derek.
- ¿Lo sientes?
- No – dijo separándose de él para pegarle en el hombro - Te quería decir que me has apestado el pelo con eso – dijo señalando su cigarro.
- Lo siento – se disculpó Derek.
- ¿Quieres dejar de repetir eso? – le imitó Jennifer.
- Dejemos esta conversación – dijo Derek riendo.
- ¿Sabes que el tabaco mata?
- Lo sé.
- ¿Y que te deja estéril?
- Ups – dijo haciendo una mueca de dolor – Eso no lo sabía.
- ¿Desde cuando fumas?
- ¿Desde cuando es esto el tercer grado?
- ¿Desde cuando fumas? – repitió Jennifer.
- No fumo.
- ¿Y cómo le llamas a eso?
- Aspirar aire nicotinado.
- Nicotinado ni siquiera es una palabra.
- De acuerdo. Fumo cuando me estreso ¿Qué se yo? ¿Una o dos veces al mes? No es tanto.
- No si es un paquete cada vez.
- Un cigarro cada vez – aclaró – Por cierto, toma – dijo dándole su móvil. La última vez que Jennifer lo había visto había sido desperdigado en mil pedacitos y ahora estaba como nuevo.
- Gracias – dijo cogiéndolo y comprobando que funcionaba – Pero no me cambies de tema.
- Estoy canino, vamos a cenar – dijo abriendo la puerta.
- ¿Fumar te da hambre?
- En qué hora habré encendido ese maldito cigarro – dijo Derek después de cerrar la puerta con llave mientras bajaban las escaleras de camino al comedor.
Jennifer, 7 de Octubre de 2007.




1 regalos:
sigue sigue sigue!!! maginifico ;)
Bessooos!!
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