Buenas! Que HORROR de dia! Vaya clase, menudos profesores... que torutra de instituto xD
Querido diario:
¡Las predicciones se han cumplido! Estoy en mi casa, en el sofá, tapada con una manta y con un buen fuego en la chimenea; me falta el chocolate caliente, se nos ha acabado y mamá ha bajado a la tienda a por más. Esto es vida.
Te cuento, el viaje en coche fue… como decirlo, peor que llevar el cabezón de Mary a cuestas a 40º y sin aire acondicionado.
Todo lo poco de simpatía que quedaba en Ella se había esfumado nada mas entrar en el coche.
Estuvimos puntualmente a las dos de la mañana en el parking, Erich ya estaba allí, cargando unas cuantas cosas en el maletero. Le dimos nuestras mochilas y rápidamente las guardó y puso en marcha el coche. No era muy probable que nos viesen a esas horas, pero tratándose de la señora Blaylock y su oído extrasensorial, era mejor no arriesgarse y salir pitando de allí.
Yo me senté en el asiento del copiloto junto a Erich y Ella se quedó despanzurrada en los de atrás.
A los veinte minutos o así de estar en carretera, Ella empezó a quejarse.
- Que frío – dijo metiéndose entremedias de los asientos de Jennifer y Erich para empezar a tocar todos los botones que tenía a mano, tratando de subir la calefacción.
- No toques eso - la riñó Erich, dándola un manotazo para que dejase de manosear los botones; había encendido la radio, abierto la disquetera y puesto en marcha el aire acondicionado.
- Pero tengo frío - se quejó.
- Pues me parece estupendo, pero esos ni siquiera eran los botones de la calefacción.
- Me vas a decir tú cuáles son los botones de la calefacción.
- Pues si, dado que está claro que no tienes ni idea.
- Sabrás tú.
- Cállate - le dijo Erich.
- Cállate tú - le espetó Ella.
- ¡Basta! - gritó Jennifer - Los dos.
Eso solo valió para unos cinco minutos de paz, luego volvieron a la carga y así estuvieron durante todo el viaje.
Paramos a desayunar a las cinco de la mañana (había hambre), estuvimos un buen rato en el área de servicio y Erich repostó gasolina también. Nos quedaba ya poco para llegar a Atlanta, llevábamos hecho la mitad del viaje, del insufrible viaje.
- Erich… - dijo Ella por lo bajo, al poco de haber montado en el coche de nuevo.
- ¿Qué?
- Erich Moore…
- ¿Qué? - repitió este de nuevo.
- Erich Moore ma… ma… ¿qué era?
- ¿¡Qué quieres!?
- ¡Nada! Ni siquiera te estaba llamando, engreído.
- Ya empiezan - dijo Jennifer apoyando la cabeza contra la ventanilla.
- Estaba cantando esa canción tan graciosa ¿recuerdas? - dijo Ella.
- Ni se te ocurra o te tiro del coche en marcha - dijo Erich amenazante.
- ¡Oh, vamos! Era muy divertida, seguro que Jennifer está deseando escucharla.
- Calla - la advirtió Erich.
- Era… Erich Moore…ma… ¡mamón! ¡Si! Era mamón, luego venía…
- ¿Por qué no cantamos la tuya? Era Ella Watson…ah, si, eres una gran… ¡ummm...!
-¡Parad quietos! - gritó Jennifer al ver a Ella echada sobre Erich, tapándole la boca. El coche estaba empezando a dar bandazos de un lado a otro. Jennifer cogió el volante y llevó el coche de nuevo al carril mientras Erich se quitaba de encima Ella.
- ¡Tarada de las narices! ¿¡Es que te ha vuelto loca!? - gritó Erich, ya con el control del coche - ¡Estoy conduciendo!
- ¿Y a mi que? Ese es tu problema - dijo Ella tan tranquila, como si no hubiesen estado a punto de tener un accidente.
- Si te mueres también es tu problema.
- No, sería el tuyo. Tú eres el que conduce, con lo cual, serías el responsable de mi muerte.
- Créeme, me encantaría serlo, así libraría al mundo de una loca más- dijo Erich - Pero no quiero morir ni arrastrar a nadie más conmigo.
- Que bonito por tu parte.
- ¿Jenn? - llamó Erich, no contestó. Estaba de brazo cruzados, enfurruñada y mirando al frente -Genial, ¿ves lo que has conseguido? La has hecho enfadar.
- Habrás sido tú Don yo se donde esta el botón de la calefacción en mi choche y se controlarlo.
- ¡Excepto cuando me tapan los ojos!
- ¡Te he tapado la boca!
- ¿Alguno de los dos se ha percatado de que casi nos la pegamos? - dijo Jennifer.
- Yo si - dijo Erich.
- Vale, lo siento - dijo Ella al fin.
- Bien - dijo Jennifer colocándose en su asiento - ¿Puedo saber ahora por qué estúpida tontería hemos estado a punto de morir?
- En primero se cantaban unas canciones muy graciosas - le explicó Erich - Como éramos los novatos… Cada uno teníamos una canción vergonzosa.
- Erich Moore mamón… - tarareó Ella.
- ¿¡Quieres callar!? - gritó Erich.
- ¿Por qué me pasará esto a mi? - dijo Jennifer para sí misma.
No he visto a dos personas más insoportables viajando juntos, en serio, la que quería tirarse del coche en marcha entonces era yo.
Pero por fin después de tantísimo sufrimiento, llegamos a Atlanta y fuimos a la estación de tren dónde Ella había quedado con Travis.
Él ya estaba esperando cuando llegamos, aunque ni Erich ni yo nos dimos cuenta de quién era hasta que Ella fue corriendo y se arrojó sobre él. Se alegraron muchísimo de verse y se pasaron abrazados como quince minutos antes de decirse siquiera hola. Luego empezaron a hablar y Ella nos señaló mientras decía algo y Travis nos saludó con la mano. Le devolvimos el saludo.
- Ahora debe de estar diciendo: “Mira allí, esa es mi amiga Jennifer, y el otro es el gilipollas con el que llevo viajando todo el día y que casi nos mata” - dijo Erich haciéndola reír.
- Vamos - dijo Jennifer enganchándose de su brazo - Te está muy agradecida por lo que has hecho.
- Pues tiene una curiosa forma de demostrarlo.
- Ya sabes cómo es.
- ¿Insufrible? ¿Cargante? ¿Suicida?
- No te lo discuto - dijo Jennifer.
- Verás que viaje de vuelta nos espera.
- No me lo recuerdes. Solo de pensar que hay que volver a subir al coche…
- Durante seis largas horas… - añadió Erich.
- Cuatrocientos kilómetros…
- Con Ella detrás…
- ¿No nos podemos quedar hasta la hora de comer? Por favor, mi salud mental está en juego - pidió Jennifer.
- De acuerdo - rió Erich - Hay tiempo de sobra. Estaremos en Charleston sobre las diez de la noche.
- Tampoco tengo prisa por volver.
- Ni yo, además, no creo que nadie nos eche en falta.
- Seguro que no.
A la media hora o así, tuvimos que despegar a Ella de Travis porque él debía volver. Pero eso Ella no pareció entenderlo y se aferró a él hasta el último momento.
Cuando por fin se hubo ido, nosotros buscamos un lugar para comer y después estuvimos dando una vuelta para bajar la comida… antes de meternos en el coche.
Eran las cuatro cuando emprendimos el viaje de vuelta.
¿Quieres oír uno de los imprevistos más comunes en los viajes en coche? Siempre suele hacer mal tiempo, ya sea porque haga calor, frío, estalle una tormenta o… empiece a nevar.
Tú lo ves desde tu casa y dices: “Ay, que bonito, esta nevando”.
Pero cuando lo ves desde dentro de un coche…
- ¡Joder! Esta nevando - dijo Erich poniendo en marcha el limpiaparabrisas.
- Que bonito -dijo Ella pegándose al cristal de la ventanilla.
- Verás que bonito va a ser cuando empiece a caer más fuerte - le dijo Erich.
- No seas agonías - le dijo Ella - ¿Qué puede ser peor que llevar un día entero contigo en coche?
¿La respuesta? Que tengamos que pasar otro día más en coche.
Como bien había dicho Erich, empezó a nevar más fuerte.
- Eres gafe - le dijo Ella.
- Seguro - dijo Erich.
- ¿Y ahora qué? - preguntó Jennifer.
- Vamos a tener que parar a poner las cadenas.
- ¿Vamos? - preguntó Ella.
- Si, vamos. Me has odio bien.
- Querrás decir voy.
- Quiero decir que vamos a poner las cadenas, los tres - aclaró Erich.
Y tuvimos que bajar del coche a poner las dichosas cadenas, nos pelamos de frío porque estuvimos un largo rato a la intemperie. Pero lo último que nos faltaba era que nos parase la policía por ir por la nieve sin cadenas.
Luego, no preguntes como, empezó a nevar más y más y más.
Las carreteras estaban fatal, todo eran atascos y coches parados, la mayoría se calaban por el frío y no había quien avanzase. Estos dos no paraban de discutir y estábamos agotados.
- A este paso no llegamos al internado hoy - dijo Ella.
- Muy observadora, ¿lo has deducido tu solita? - le dijo Erich sarcástico.
- Jennifer, dime algo para que no le arranque los ojos ahora mismo.
- Que te los arrancaré yo a ti entonces - dijo Jennifer.
- ¿Podéis dejar de hablar de arrancar ojos? Creo que sería mejor pasar la noche en algún lado, si seguimos así el coche no va a aguantar.
- Me niego - dijo Ella - Vamos a volver hoy a Charleston si o si.
- Adelante, ve andando y congélate en el intento.
- Ahí se ve un motel - dijo Jennifer, desesperada ya por tanta discusión - Pasamos la noche y mañana cando hayan despejado las carreteras volvemos.
- Esta bien - dijo Ella - Vamos a hacerle caso a Erich, basándonos en que lo sabe todo por saber dónde esta el maldito botón de la calefacción.
- Date prisa por favor - dijo Jennifer, sintiendo que le iba a estallar la cabeza, o que iba a estrangular a Ella. Una de las dos cosas.
Jennifer, 24 de Diciembre de 2007.




2 regalos:
ahora si que si SIgUEEe si no quieres que me de unataque!!!!!!!!!! que va a apasar!!! por que me dejas con la intriga!!!! malvadaaa!!!! u_u
xDDDD pues eso, tomate tu tiempo, pero sigue!!! xDDD (me encanta enserio, me encanta!!)
BEsotes tQQ!!
Está muy bien. Siguelaaa!!!!
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