Otro capi más... porque me lo ha pedido Ana que si no... xD
Querido diario:
Tras media hora, y eso que estábamos al lado, llegamos al motel. Era un poco desastroso, aunque desastroso era quedarse corto, pero no teníamos ningún otro sitio donde quedarnos.
- ¿Estáis de coña no? - dijo Ella por lo bajo - ¿De veras nos vamos a quedar aquí?
- Si, nos, en plural - dijo Erich repitiendo la broma de Ella.
- De cualquier lado saldrá el recepcionista en calzoncillos rascándose sus partes.
- ¡Ella! - riñó Jennifer - Y tu no te rías - le dijo a Erich, que estaba hasta llorando de la risa.
- Perdona, es que estoy es muy surrealista - dijo secándose las lágrimas - ¿Y desde cuando te has vuelto tan fina Ella?
- Perdona, se me olvidaba que estoy hablando con un tío que ha estado entre los barrotes de comisaría media hora escasa.
- Si este sitio es como tú dices, esa reputación podría salvarnos la vida - dijo Erich.
- Que gracioso, que sepas que no me hace ni pizca de gracia morir asesinada en este motel de mala muerte a manos de un camionero borracho.
- O del recepcionista en calzoncillos - dijo Erich echándose a reír de nuevo.
- ¡Callaros! Ya viene - advirtió Jennifer.
Se acercó detrás del mostrador un hombre viejo, con el pelo canoso y envuelto en una bata azul. Estaba claro que lo habíamos despertado.
- ¿Puedo ayudaros en algo niños?
- Señoritas - dijo Ella - También puede llamárselo a él.
- De acuerdo - dijo el hombre riendo, dejando ver su desdentada boca - ¿Queríais un habitación?
- Si por fa… - empezó Erich.
- Dos habitaciones - corrigió Ella, Erich la miró con cara de pocos amigos - ¿Qué? ¿No querrás que durmamos los tres juntitos no Moore?
- Lo siento pero me temo que tendrá que ser así - les dijo el hombre mirando en una libreta - Solo nos queda una habitación.
- Esta bien, lo que sea para que se duerma de una vez - dijo Erich pagando y cogiendo la llave de la habitación.
- El restaurante esta abierto las veinticuatro horas, podéis bajar cuando queráis.
- Gracias. En marcha - dijo mirando a las chicas.
Subimos a nuestra habitación por unas escaleras destartaladas que hacían hasta más ruido que las del internado. Ella iba enganchada a mi brazo, supongo que temiendo que apareciese su asesino el camionero.
Entramos en la habitación y se nos cayó el alma a los pies en cuanto Erich encendió la luz. Ella se apresuró a cerrar con llave la puerta.
- Ni en una película de miedo - dijo Erich echándole un ojo a la habitación.
- ¿Estas de broma? - dijo Jennifer - Esto parecen los años cincuenta - Mira que tele… y el papel de las paredes.
- Yo me preocuparía más porque solo hay una cama - dijo Ella desde la habitación.
- ¿De matrimonio? - preguntó Jennifer.
- No - dijo Ella apareciendo en el salón - Es individual, y me da miedo volver al baño, podría salir un caimán de la taza del váter.
- No será para tanto - dijo Erich entrando.
- Mira tu mismo. Creo que me ha parecido ver una seta en la bañera.
- Si, creo que yo también la he visto - dijo Erich cerrando la puerta.
- Dios mío - dijo Ella con una nota de pánico en la voz - Vamos a morir aquí, en un cutre motel de carretera.
- Tranquilizaros ¿vale? - dijo Erich - Lo primero de todo es saber quien dormirá en la cama.
- Yo - dijeron Ella y Jennifer a la vez.
- Me quedo con el sofá - dijo Erich quitándose del medio, inspeccionando el sofá para ver por donde se abría.
- A lo mejor cabemos las dos en la cama - sugirió Jennifer.
- No, es muy estrecha, solo cabe una. Y esa una soy yo - dijo echando a correr, encerrándose en la habitación.
- ¡Ella! - gritó Jennifer aporreando la puerta - ¡Eres peor que una niña de tres años!
- ¡Pero más lista que una de dieciséis que esta aporreando una puerta!
- Yo que tu no tocaba mucho esa puerta. Quizás consigas derribarla.
- Es igual, ¡Que se quede con la cama! - gritó Jennifer para que Ella la oyese - ¿Consigues abrirlo?
- Que va - dijo haciendo fuerza - Este sofá no es cama.
- Perfecto. Esta escapada no ha podido salir mejor.
- Será una divertida anécdota que contar - la animó Erich.
- Divertida sobretodo.
Finalmente nos cambiamos uno a uno en la habitación cuando Ella abrió, nadie se atrevía a entrar al baño y mucho menos a cambiarse en el.
Ella se durmió en su cama tranquilamente al momento de haberse tumbado y Erich y yo nos las tuvimos que apañar en el sofá.
- Deberías tumbarte tú - dijo Jennifer mirándole. Erich estaba sentado en el sofá mientras que Jennifer ocupaba el resto tumbada, con la cabeza en su regazo - Eres tu el que conduce.
- ¿Y que mi cabeza estuviese en tu regazo? Seria un poco raro.
- Si que lo sería - dijo riendo.
Habíamos encontrado unas mantas en el armario de la habitación, aunque no parecían muy limpias precisamente, pero teníamos frío y más estando en un sofá, gracias a Ella.
- ¿Está nevando más? - preguntó Jennifer mirando por la ventana.
- Eso parece.
- ¿Crees que podremos salir de aquí mañana?
- ¿Sinceramente?
- Si.
- No lo creo.
- A Ella le va a dar un ataque.
- Y eso sería horrible porque…
- No te burles.
- Míralo por el lado bueno - dijo Erich - Como mañana seguramente nos tengamos que quedar aquí, tú podrás dormir en la cama.
- ¿Y que Ella duerma aquí contigo? ¿Sobre tu regazo? - dijo echándose a reír.
- Pensándolo mejor, que Ella se quede con la cama. Seguro que tiene chinches o pulgas.
- Si…
- Bueno y ¿Cómo…? ¿Jenn? Vale, estas dormida…
Si, me había quedado dormida. No estaba cansada, estaba agotada. Y hacer de madre de estos dos no facilitaba las cosas.
Al día siguiente, cuando le dijimos a Ella que tendríamos que quedarnos otro día más porque seguía nevando, casi le da algo.
Pasamos el día en el motel, tampoco podíamos salir fuera, ni siquiera nos duchamos, a ver quien era el guapo que se atrevía… y tampoco comimos demasiado. Un día aburrido, pero al menos Ella y Erich estuvieron tranquilos, lo que era un descanso para mis nervios.
Resumiendo, al día siguiente era 23 así que tuvimos que salir de madrugada porque se nos había echado el tiempo encima y ni nos habíamos dado cuenta. Aún nevaba, pero conseguimos llegar justo a tiempo a las siete de la mañana, tan justo tan justo que solo me dio tiempo a subir a coger mi maleta y a bajar de nuevo a esperar a mis padres, que llegaron tan puntuales como siempre. Estuvimos a punto de meternos todos en un buen lío.
No nos echaron en falta esos días que no estuvimos, no hacen mucho caso a la seguridad en vacaciones. A todo esto, Derek ya se había marchado hacía una semana a Providence con su familia, al igual que Parker y Jackie, que se fueron poco después a Cincinnati.
Después de saludar a mis padres, mientras cargaban mis maletas en el coche (supondrás la ilusión que me hacía volver a montar en coche nada más haber bajado del de Erich) me despedí de Ella y Erich, que se habían quedado para despedirse, tampoco tenían nada mejor que hacer, excepto darse una urgente ducha para matar los gérmenes que habíamos cogido en el motel, si es que no habíamos cogido algo peor.
- Pásatelo bien - dijo Ella dándola un abrazo - Y no te metas en líos.
- ¿Sin ti? ¿Cómo quieres que ni se me pase por la cabeza?
- Bueno, nos vemos cuando regreses, pero llámame o escríbeme o lo que sea.
- Claro.
- Lo siento pero me voy a dar una ducha, no aguanto más.
- Vale - dijo Jennifer riendo - Bueno… - dijo poniéndose frente a Erich cuando Ella se hubo ido.
- Bueno… Procurare no matarla cuando te hayas ido.
- Te lo agradecería, sí.
- Supongo que nos vemos entonces cuando acaben las vacaciones - dijo Erich.
- Eso creo.
- ¿Un abrazo?
- Claro - dijo Jennifer.
- ¿Cuídate vale?- le dijo Erich.
- Tu también.
- Te quiero.
- Y yo a ti.
Es lo único que pude contestarle porque mi padre empezó a llamarme a gritos y me tuve que ir, dejando las cosas así… aunque le había dicho la verdad.
Y aquí acabó la cosa, esta bonita aventura que no olvidaré en la vida por los terribles dolores de cabeza que me ha dado.
Lo importante es que ahora nada de eso importa porque… ¡Estoy en casa!
Hoy es Nochebuena y, como tenemos por tradición, Wendy y Johanna vendrán esta noche a cenar con sus padres y hermanos y nos quedaremos a dormir todos aquí, o al menos a intentarlo, los pequeños es difícil que duerman algo.
Y mañana Navidad. El árbol montado, las calles de Nueva York iluminadas, Central Park nevado… ¿Puede haber algo mejor? Oh, si, acaba de llegar mi chocolate.
Jennifer, 24 de Diciembre de 2007.




1 regalos:
el camionero asesino me mata xDDD es buenisimo!!!! siga por favro!!! ^-^ jaja pero te dejo que descanses xDDD
*-* me encaantaaaaaaaaaaa....
besoteees tQQ!!! J+E = D ... ee??? ya se me va la pinza... tantas caidas... xDD
rebesooos!!!
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