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miércoles 23 de septiembre de 2009

Diario de Jennifer - Cap 29

Buenas!!! A ver si saco tiempo que tengo mono de escribir! Aunque bachiller muy cansado no es porque nos pasamos el dia en el cesped ¿verdad Elena? xD

Querido diario:

Hola (de nuevo)… no se si habrás notado que no estoy de humor, porque por si te lo preguntabas, no lo estoy.

Volvamos atrás en el tiempo a los recuerdos agradables. Cuando había bastones de caramelo colgados del árbol de Navidad, cuando lo más por lo que te tenías que preocupar era por levantarte a tiempo para ir a aquella comida familiar, cuando la vida era vida y no este asco de cárcel de internado.

Recuerdo agradable, recuerdo agradable… Ah, si, la cena de Nochebuena. Estuvo genial.

Todos sentados alrededor de la mesa, yo entre Wendy y Johanna, con Mary delante (no se puede pedir todo), comiendo la deliciosa cena. Los padres hablando de sus partidos de fútbol, las madres cotilleaban, los pequeños hacían mezclas extrañas con la comida y las mayores… pues eso, a lo nuestro. Todo era perfecto… hasta que mi hermanita tuvo que abrir su bocaza.

No sé ni de qué estábamos hablando cuando Mary saltó con una de sus preguntas de niña inocente que a todo el mundo le resultan tan adorables, a mi me ponen negra porque encima pregunta con un retintín que… aggg, pero claro, es la pequeña ¿Cómo va a hacer nada con mala intención? Por suerte mis amigas me comprendían, ya que sus hermanos son igual de odiosos que la mía.

- Jenn… Jenn… ¡Jenn! – gritó Mary.

- ¡Jennifer! – llamó Caroline, su madre – Tu hermana te está hablando.

- No la había oído – mintió Jennifer - ¿Qué quieres?

- ¿De qué estáis hablando? – preguntó con fingida inocencia.

- De nada que les interese a los mocosos – dijo Johanna dirigiéndose a los tres niños – Son cosas de mayores.

- Pero si Jennifer tiene novio, mamá y papá deberían saberlo – dijo Mary.

¡La odio! No sabes cuanto. Lo peor de todo fue que la mesa se quedó en silencio y las miradas iban de Mary a mí, mis amigas se removieron en sus asientos, incómodas. A pesar de que yo no había mencionado a Erich ni a Derek desde que había puesto un pie en Nueva York, bueno, solo una vez y fue por teléfono, aquella odiosa niña se había enterado. Me hice la loca.

- ¿De qué estás hablando? – preguntó Jennifer tratando de parecer indiferente.

- Pues de tu novio – repitió de nuevo Mary.

- Enana, ya te ha dicho que no tiene ningún novio – intervino Wendy.

- Y yo que me lo creo – dijo la pequeña con maldad.

- Créete lo que te de la gana pero tu hermana no tiene ningún novio – dijo Johanna tratando de dar por zanjada la conversación.

- Pero si los vi en el internado, estaban abrazados.

- Oh, Mary – rió Caroline – Se estaban despidiendo.

- Si – dijo Jennifer regodeándose – También le di un abrazo a Ella y eso no quiere decir que sea mi novia.

Todos rieron ante la ingenuidad de la pequeña Mary. Y parecía que lo había logrado. Había desmontado el argumento de esa niña odiosa con sus propias armas. Pero ya sabes eso que dicen, ten a tus amigos cerca… y a tus enemigos más aún.

- Pero os oí – dijo Mary, molesta, porque no la estaban tomando en serio.

- A ver ¿Qué oíste? – preguntó Wendy, pensando que sería alguna tontería de críos lo que creyó haber oído.

- Que ese chico le dijo que la quería y Jenn dijo que ella también la quería.

Me debí de quedar más blanca que la tarta de coco que había sobre la mesa. Wendy, Johanna y yo nos miramos alarmadas. Y las miradas de mi padre y mi madre se clavaron en mí exclusivamente.

- ¿Y bien? ¿Jennifer? – preguntó su madre.

- Mamá, ya sabes, son cosas que se dicen…

- En las despedidas – la ayudó Johanna.

- Si, porque los buenos amigos se quieren y eso no es malo – dijo Wendy.

- En absoluto – la secundó Jennifer.

- Pues espero que no os queráis demasiado o tendré que tener una charla con ese chico – dijo Dave, el padre de Jennifer.

- Papá, por favor… - dijo Jennifer, abochornada.

- Hablaremos de esto en otro momento – dijo Dave.

- ¿Por qué no ahora? – preguntó Mary.

- ¡Cállate! – le gritó Jennifer.

- Jennifer no hables así a tu hermana, y Mary, no te metas en los asuntos de Jennifer – dijo Caroline.

- Tranquila, Caroline – dijo Blake, la madre de Johanna – Solo son niños, Johanna y Carl se pasan el día igual.

- Si – intervino Susan – Igual que Wendy y Marlene, como el ratón y el gato todos los santos días. Son cosas de niños al fin y al cabo.

- Si, de niños insoportables… – dijo Wendy.

- Estúpidos… - dijo Johanna.

- Y entrometidos – finalizó Jennifer.

- No es culpa nuestra que habléis a gritos por teléfono – dijo Carl enfurruñado – Como para no enterarse del bonito culo que tiene Charlie Anderson.

- ¡Maldito enano! – gritó Johanna.

- Basta niños – dijeron Blake y Henry, su marido, al unísono.

- O de lo bien que besa Jamie Heinrich – dijo Marlene poniéndole morritos a su hermana, esta se limitó a hacerla un gestó diciéndola que la iba a cortar el cuello.

- Wendy, los modales – le dijo Steven a su hija.

- O de lo difícil que es elegir entre Derek y Erich – dejó caer Mary como si tal cosa.

De nuevo las miradas de mis padres se posaron en mí.

- ¿Por qué sólo se hace un silencio sepulcral cuando habla ella? – preguntó Jennifer indignada.

- Una cena movidita – comentó Steven.

- Y que lo digas – dijeron los demás padres a la vez.

- Vamos a ir recogiendo la mesa – dijo Blake.

- Ya hablaremos más tarde – le susurró Caroline a Jennifer cuando pasó a recoger su plato.

- Perfecto – dijo Jennifer acercándose a su hermana – Estarás contenta, ¿no mocosa?

- ¿Por qué iba a tener que estarlo? – preguntó de nuevo con esa sonrisa inocente.

Como me estaba desquiciando, antes de que hiciese alguna tontería, Wendy y Johanna me llevaron a otro lado, lejos de mi hermana.

Bueno, mis padres no me volvieron a mencionar el tema y pasamos las fiestas tranquilos. Puse especial cuidado cuando hablaba por teléfono, esa mocosa debía de tener micros en mi habitación. Busqué pero no encontré ninguno.

- ¿Y por qué tengo que venir yo? – preguntó Mary, molesta, por tener que ir en el viaje de vuelta a Charleston.

- Porque somos una familia y vamos a ir todos juntos a despedir a Jennifer al internado porque no la veremos en algún tiempo – le explicó su padre.

- ¡Pero me perderé los dibujos!

- Mary… - la advirtió su padre.

- Podía haberme despedido desde casa.

- Marian ya basta – le dijo su madre.

Que maja mi hermana ¿a que si? Al menos la regañaron, ¡si!, un punto para Jennifer. Que alguien me mate si vuelvo a decir que la hecho de menos.

El resto ya sabes: llegamos, me despedí de mis padres y mi hermana, mis amigos me dieron la bienvenida, también Erich y, para mi sorpresa, Sheryl.

Vuelven a empezar las clases, los primeros exámenes… nada nuevo, excepto por mi “asignatura pendiente”.

- Jennifer, ¿puedo hablar contigo un momento? – preguntó la señora Torres al finalizar la clase.

- Claro – dijo Jennifer.

¿Qué otra cosa podía decir? “No gracias, no es un buen momento”. Me temía algo malo.

- Supongo que serás consciente de que tus notas en mi asignatura no son como para tirar cohetes.

- Si, lo sé. No se me da demasiado bien, pero voy aprobando ¿no?

- Pues… has suspendido los dos últimos controles.

- Oh… - dijo Jennifer, sorprendida.

- Y los demás aprobados pero con notas muy bajas, ¿ves por donde voy?

- Creo que si.

- He revisado el resto de tus notas y eres una alumna ejemplar, excepto en mi asignatura.

- No se me da bien – repitió Jennifer, cansada de esa conversación.

- Motivo para que te esfuerces más ¿no crees?

- Supongo que si.

- Jennifer no quiero adelantarme a los acontecimientos – dijo la señora Torres – Pero como no mejores tus notas en mi asignatura y suspendas, puedes llegar a perder la beca.

- ¿Cómo? – preguntó Jennifer alarmada.

- Tranquilízate, eso no tiene por qué pasar si te esfuerzas y trabajas. Pero si quieres mi opinión, creo que necesitas ayuda.

Ni que fuera una adicta al crack que necesitara desintoxicarse.

- ¿Quiere decir un profesor de apoyo?

- Eso mismo.

- ¿Se refiere a usted?

- No querida – dijo la profesora riendo – Yo ya tengo bastante con mis clases, pero hay alumnos aquí que se ofrecen a dar clases por las tardes.

- De aquí… no sé – dudó Jennifer – Tal vez me las podría arreglar sola…

- Jennifer, creo que no me has entendido. Necesitas aprobar todos los exámenes de aquí en adelante para conservar la beca. Y no estaría de más que también presentases algún trabajo opcional

- Entiendo.

Podía habérmelo dicho desde el principio en vez haberse ido por las ramas.

- Te puedo recomendar a una alumna con la que con casi toda seguridad, aprobarás.

- ¿Y quién es?

- Sheryl Nicolson.

Se me debió de quedar una cara de imbécil difícil de superar. ¿Sheryl? ¿Enseñando español? ¿A mí?

Pero que remedio, era eso o perder la beca y todo lo que había trabajado aquí. A lo mejor no lo parece, pero tengo intenciones de entrar en una buena universidad me cueste lo que me cueste. Y me guste o no, la reputación de este internado en un buen billete para entrar en una buena universidad. Por eso ya no culpo a mis padres de haber echado aquí mi matrícula, aunque sigo resentida porque lo hiciesen a mis espaldas.

No me quedaba más remedio que ir a ver a Sheryl.

La pillé después de comer y me la llevé a un sito menos concurrido para poder hablar.

- Tú dirás.

- Necesito que me ayudes con…

- ¿Erich? – preguntó Sheryl ilusionada.

- No… - dijo Jennifer algo perpleja – Necesito ayuda con la clase de español y la señora Torres me dijo que dabas clase.

- Oh, si, por supuesto. Un segundo – dijo Sheryl sacando de su bolso una agenda – Veamos… te parece bien… ¿martes y jueves de siete a ocho?

- Está bien.

- Serán quince dólares la clase.

- De acuerdo.

- Entonces nos vemos el martes en la biblioteca.

- Vale, allí estaré.

Lo horrible no era dar más clase después de las clases, no, era que tendría que poner los quince dólares de mi paga para que mis padres no se enterasen.

Aquí esta Jennifer, empezando el curso con buen pie.

Jennifer, 30 de enero de 2007.

3 regalos:

KhrisTinna dijo...

wappaaa!!
me ENCANTA XD
mmm, sigue escribiendo (aunk sea tumbada en la hierba xd)
sigue con "la mocosa" jajaja
tQ bsss

Punky Pinky dijo...

sigue siguee xDD
odio a los herjmanos pequeñooos!!! son un coñazooo (yo se, que tengo doos :( )
Bueno, me encanta ^^ sigue locua¡elaaa!!! aa que raro a quedado xD ya hablare contigo, ok??

nika dijo...

Punky Pinky yo tanbien se, que tengo una xDDD Lo tuyo debe ser peor con dos jaja