Perdon, perdon, perdonnnn por tardar tanto, es que con el instituto ya tengo tiempo para poco ¬¬ Os dejo el capi:
Querido diario:
¡Dos meses! ¡Dos meses de exámenes! ¿¡Existe alguna tortura mayor que dos meses repletos de exámenes!?
Puede que este internado tenga sus cosas buenas, como esas largas vacaciones de Navidad, pero compensarlo con ¡dos meses de exámenes! Es una tortura. Siento repetirlo tanto pero es que me ha caldo muy hondo…
Debería de estar prohibido. Me siento indignada, además he superado mi record, dos meses sin escribir ni una miserable página. Si hubiesen encontrado mi cadáver en estos dos meses, mi diario no habría sido una buena prueba, ya que esta en blanco.
Creo que nos dan tregua hasta dentro de un tiempo pero… eso no nos libra de la esperadísima visita de los padres.
Si. Ese bonito acontecimiento en el que todos los padres de todos los alumnos y alumnas del internado se apretujan en un mismo sitio para avergonzarnos mutuamente.
Aún recuerdo cuando estaba en segundo curso, en Nueva York, a mi madre intercambiando anécdotas con otros padres. Le contó a la madre de Scott Pevensie que de pequeña no podía abrir el cubo de la basura porque tenía miedo de que saliese Oscar el gruñón, veía mucho Barrio Sésamo ¿qué pasa? Tenía solo cuatro años…
Claro que me chantajeaba mutuamente con Scott porque en una de estas reuniones, su madre le contó a la mía que él había dormido con su osito de peluche Winifred hasta los once años.
¿Entiendes ahora por qué me encantan las reuniones de padres?
El sábado anterior se celebró aquí una de esas reuniones, aunque viendo la decoración, los aperitivos y la bebida que había, parecía aquello una boda, eso o que a los padres de mis queridos compañeros pijos les gusta mucho el vino.
Me alegró que mis padres llegaran sin Mary colgada del brazo de mi madre, la habían dejado en casa de Johanna, pobre mujer… aguantando a dos monstruos como Carl y Mary. La llamé al día siguiente y bueno, bastó con que me dijese que tenía el pelo azul para saber lo que había pasado, tinte en el champú, una broma muy vieja y muy usada por nuestros hermanitos.
Para mi sorpresa, mis padres no me avergonzaron con ninguna anécdota embarazosa porque todos los adultos allí reunidos no hacían más que quejarse de lo duro que era criar a un adolescente y de lo inaguantables que nos poníamos a veces. Típico.
En una de estas apasionantes charlas que estaban teniendo lugar, Erich me llevó a parte y me presentó a su madre, saludé a su padre que también estaba allí, aunque no hacía falta volver a presentarnos, nos conocimos el día después de que Erich fuese detenido. Su madre, Alison, era muy simpática y agradable, aunque parecía que me estaba psicoanalizando, no la culpo, hice que arrestasen a su hijo y que se pelease con Derek. No debía de caerla muy bien.
Cuando conseguí volver al lado de mis padres, Derek me llevó a conocer a su tía, Amanda, también muy agradable, y a su tío Jeremy, o medio tío, se van a casar el año que viene.
Al fin conseguí irme de allí también y me encontré con que mi madre, la de Ella y la de Jackie, estaban cotorreando sobre nosotras. Que sorpresa.
Luego la señora Blaylock dio un discurso en el que todos teníamos que estar presentes y atendiendo, aunque solo era para nuestros padres.
Y me pregunto yo, ¿esas cosas no se hacen a principio de curso?
Pero claro, como aquí todo se hace al revés… pues nada, a aguantarse.
- ¿Dónde vas Alison? – preguntó Jonathan a su mujer, en mitad del discurso de la directora.
- Será solo un segundo – dijo esta marchándose hacia la salida donde había visto a su hijo - ¡Derek!
- No te cansas ¿eh? – dijo al verla tras el.
- Me gustaría que hablásemos.
- Y a mi me gustaría no tenerte detrás todo el día, pero que le vamos a hacer.
- ¿Piensas seguir evitándome el resto de tu vida?
- No, durante el resto de mi vida no. Durante el resto de tu vida –aclaró Derek.
- Esto no puede seguir así.
- Pues déjalo estar.
- No pienso hacer tal cosa.
- Asume las consecuencias de tus actos y déjame en paz. Me abandonaste y yo no quiero saber nada de ti, punto. No hay nada más que hablar.
- Que sepas que seguiré intentándolo – dijo Alison con toda seguridad.
- Hasta que te compres un nuevo par de zapatos – dijo Derek – Entonces te olvidarás de tu pobre niño abandonado hasta que te acuerdes cuando me vuelvas a ver.
- No tienes ni idea de como soy, Derek.
- No me diste oportunidad de saberlo – dijo Derek encarándose a su madre.
- Estoy intentando enmendarlo.
- Ya es tarde – dijo dando por zanjada la conversación – Aunque… me gustaría saber una cosa.
- ¿El qué es? – preguntó Alison esperanzada.
- ¿Cómo puedes vivir con ello?
- ¿A qué te refieres?
- Me refiero a como pudiste vivir sabiendo que abandonaste a un niño de apenas un mes, cuando su padre acababa de morir, llevándote todo el dinero y dejando a tu cuñada a su cargo tras haber perdido un hermano… ¿Cómo se vive con eso?
Derek se marchó de allí sin esperar una contestación y Alison hizo lo propio, se dio la vuelta para marcharse. No sabía si aquello había significado un progreso, había conseguido hablar con él, sí, pero no sobre nada bueno, por otro lado, era más que lo que había logrado hablar con él antes.
- ¿No te cansas de intentarlo Alison? – preguntó Amanda a sus espaldas.
- ¿Y tu de darme la paliza? Vive tu vida y déjame en paz.
- Vaya, exactamente lo que te ha dicho Derek a ti. Él es parte de mi vida, y si no le dejas en paz, me impides vivirla.
- Preocúpate por tus asuntos.
- Y tú por los tuyos – dijo Amanda, cortante.
- ¿Acaso estás insinuando que mi hijo no es asunto mío?
- No, claro que no. Tu hijo Erich es asunto tuyo. Pero Derek es asunto mío y de nadie más.
- Eso ya lo veremos – dijo Alison.
- Si, lo veremos… Pero recuerda que el juez no te dio su custodia entonces, y no te la dará ahora, por mucho dinero que tengas.
Una noche aburrida, si al menos hubiese habido algún borracho como en las bodas… pero ni eso. Todos los padres estaban demasiado ocupados en aparentar buenas formas como para no beber más de una copa, no fuese a ser que alguien les tomase por borrachos. Lo que no sabían era que si no se lo bebían ellos… nos lo beberíamos nosotros. Había un grupo como de unos treinta chicos, cogiendo botellas de vino a diestro y siniestro sin que nadie se diese cuenta, ya tenían negocio para lo que quedaba de curso, reventa de vino.
El comentario de Mary en Nochebuena me había librado durante bastante tiempo de una charla con mi madre y una reprimenda por parte de mi padre. La reprimenda no llegó, pero la charla si.
- Cuéntame – dijo Caroline llevándose a Jennifer a dar un paseo por fuera del internado. Estaban en Mayo, pero aún hacía algo de fresco por las noches, y más allí, rodeados por un bosque.
- ¿Qué te cuente el que? – preguntó Jennifer como si tal cosa.
- Bueno, esta noche has desaparecido dos veces de la mano de dos chicos que reclamaban tu presencia. Y lo que dijo tu hermana en la cena de Nochebuena…
- Mamá, es… complicado.
- Creo que voy a poder seguirte.
- También es largo.
- Aún hay tiempo.
- Mamá, tú… no lo entenderías ¿vale? – dijo Jennifer, frustrada.
- ¿El que no entendería? Yo también he sido joven.
- Pero eso en tus tiempos, las cosas han cambiado y seguro que no tenías a dos chicos detrás – dijo Jennifer como si aquello fuese imposible.
- No, a dos no. Pero si a tres.
- ¿Tres? – preguntó Jennifer, atónita – Venga ya mamá.
- ¡Es cierto! – dijo Caroline, ofendida – Tu padre y dos chicos más.
- Y… ¿Qué hiciste?
- Creo que es obvio, si no tú no estarías aquí y no estaríamos teniendo esta conversación.
- Me refiero a cómo elegiste, cómo supiste cuál era el adecuado.
- Jennifer, tienes que hacer lo que te diga tu corazón.
- ¿De qué revista sobre madres y adolescentes has sacado eso?
- De ninguna – dijo Caroline, ofendida de nuevo.
- ¿Cómo supiste que hacías bien al elegir a papá?
- No lo sabía.
- Pero, entonces… ¿Cómo…?
- A veces hay que arriesgarse, ¿no crees?
- Ya… - dijo Jennifer con la mirada perdida – Nunca hiciste… no se… ¿una lista con los pros y los contras, por ejemplo?
- No – dijo Caroline, extrañada – Que estupidez.
- Si que lo es – coincidió Jennifer.
- ¿Me contarás con cuál de los dos te arriesgarás?
- Cuando lo sepa, si es que lo se algún día…
- El rubito es muy mono.
- ¡Mamá!
- El moreno tampoco está nada mal.
- Dios mío no me puedo creer que estemos teniendo esta conversación.
- Es más extraño de lo que sale por la tele.
- Cierto.
- Lo bueno es que ya sabes lo que tienes que hacer.
- Cierto. Arriesgarme.
Jennifer, 7 de Mayo de 2007.




1 regalos:
Waah... hacia un monton que no escirbias.. que puedo decir... si, exacto... SIGUEEE!!! xDD
porque nos dejas con la intriga!!?? me encantan los finales de tus entradas... arriesgarse ôô xD
Sigue, que me encanta ^-^ xDD
Besotes!!!
PD: haha soi la primera XP
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